Alejandro Brown*
A ninguna persona le extraña el dicho: ‘Bolivia, el país de las maravillas’. Y esta frase se utiliza en casi todos los estratos sociales de nuestra bella Patria. Desde tiempos inmemorables en el país suceden cosas casi inexplicables, como el accionar de los gobernantes que regalaron terrenos a naciones limítrofes por un corcel o dejaron en la mediterraneidad a Bolivia por unas cuantas monedas de oro, además de ejecutar a los justos por exigir mejores condiciones de vida.
Hoy por hoy, esta idiosincrasia no ha cambiado mucho. Se siguen persiguiendo a los justos, por pensar diferente y continúan pasando cosas inexplicables, como el denominado caso Rózsa, que acaba de cumplir cuatro años de aquel asalto al hotel Las Américas donde fueron ejecutadas tres personas en sus propias camas y de allí salió toda una acusación contra los altos mandos del civismo y la oposición al Gobierno de Evo Morales Ayma.
Son 4 años, y qué tenemos, además de los tres muertos y las lágrimas de sus familias. Hay 39 imputaciones por terrorismo y separatismo; además existen tres de los acusadores presos por extorsión y el principal investigador está en unas reconfortantes y extensas vacaciones.
Sólo en el país de las maravillas una acusación tan grave como la que plantea el Gobierno no puede llegar a una condena inmediata y ejemplarizadora, pese a que el rodillo masista maneja a placer el Poder Judicial. Y no puede lograrlo porque aun queda una pizca de estado de derecho y justicia en nuestro país.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
A más de cuatro años de aquella masacre y la ahora demostrada implantación de pruebas, el Gobierno sale al paso indicando que este proceso jamás se va a extinguir, porque evidentemente no le conviene, y lo que es peor, al parecer, jamás va haber una resolución final sobre el caso Rózsa, al menos mientras el Movimiento al Socialismo siga apoltronado en el Palacio Quemado.
El tema ahora no se trata de retardación de justicia, sino de retardación de la verdad. Y eso lo saben los juristas, que por el mismo hecho de ser hombres de carrera apegados a las leyes no se animan a dictaminar una sentencia a sabiendas de las mentiras.
Para los familiares de las víctimas, que no son solo los tres muertos y los 39 perseguidos, sino decenas de personas (empresarios, ganaderos, políticos y dirigentes) que cayeron en las garras del oficialismo, todo este caso no es otra cosa que un montaje del gobierno que buscó descabezar a los opositores y mantenerlos presos, con la invención de la existencia de un grupo terrorista.
En pleno corazón de Santa Cruz y a la diestra de nuestra sagrada Catedral, los familiares de las víctimas tuvieron este 16 de abril un baño de apoyo del pueblo que se acercó a ellos sin el temor a ser señalados y manifestó su respaldo en este caso que está en debacle.
Como indicó el gobernador Rubén Costas: “Cuatro años de terrorismo de Estado, eso fue lo que sucedió”. Señaló que hoy se ve con mucha preocupación que se arman una serie de cosas para “tapar algo que está deteriorando este proceso masista” y citó el caso de la red de extorsión y los videos filtrados que, en su opinión, son del propio Gobierno y revelan sus “luchas intestinas”.
“Lo ha dicho muy claramente este señor Soza (en el audio), que se cae Evo, cuando nombra a los verdaderos personeros que han manejado de forma maquiavélica”, acotó puntualmente el gobernador cruceño.
Así también señaló que ahora se sabe “quiénes son los verdaderos terroristas que ajustician sin ningún tipo de juicio, sabemos quiénes los verdaderos separatistas, los que con el tole tole de separatismo que pregona el centralismo, tratan de deshacer posiciones de Santa Cruz, que siempre piensa en una posición nacional”.
El hijo de unos de los injustamente detenidos y que sufrió grandes penurias y torturas a la hora de su traslado a La Paz, Alcides Mendoza, indicó que ya todo se ha esclarecido. Ya renunciaron dos, el fiscal Soza y la abogada del Ministerio de Gobierno, Paola Barriga, porque tienen miedo que esto acabe mal y va a acabar mal, todo fue montado para inculpar a personas inocentes, ellos (el gobierno) fueron los que mataron y ejecutaron para acallar y culpar a autoridades políticas de la oposición”.
Todos concuerdan, incluso los parlamentarios oficialistas, que el Ministerio Público ha realizado un trabajo poco serio sobre este caso. Pero la respuesta es sencilla y ya la reveló Soza: “Todo fue un montaje… pum, pum pum…”, acotó en el audio revelador. Pero como vivimos en el país de las maravillas, las verdaderas pruebas de la falsedad de este caso no se toman en cuenta y en vez de castigar a los ejecutores de este montaje, los premian. Y para muestra basta un botón, Soza de vacaciones; Luis Clavijo otra vez en un alto cargo en Inteligencia del Gobierno y el gatillero Walter Andrade, becado. Solo en el país de las maravillas…
*Perseguido político