Una vez más, tan sólo 6 meses después de las elecciones presidenciales celebradas en octubre del año pasado, Venezuela vuelve a las urnas para definir su rumbo político.Es evidente que en los anteriores comicios, el oficialismo de ese país no le dijo la verdad al pueblo venezolano respecto al auténtico estado de salud de Hugo Chávez, esto es, que se postuló a un candidato agonizante, a sabiendas de que en este 2013 habría que concurrir de nuevo a sufragar.Y se hizo esto precisamente para instalar como “presidente encargado” a Nicolás Maduro, de forma que éste pudiera correr en la carrera por la primera magistratura con todos los beneficios del poder en ejercicio.Beneficios que en la Venezuela dejada por Chávez son enormes: todo un aparato de ventajismo electoral que reduce drásticamente las posibilidades de victoria para la oposición democrática.Aún así, el candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, parece haber ido acortando distancias con rapidez en las últimas semanas, batiéndose con habilidad para desmontar el “efecto condolencia” por la muerte de Chávez, artimaña necrológica que Maduro explota hasta la náusea (también cabría llamarlo jocosamente “efecto pajarito”).Tres son los grandes escenarios posibles para mañana:1)Una victoria amplia de Maduro, por más del 9%, esto es, con un margen superior a la ventaja lograda por Chávez sobre Capriles en octubre. Situación que afianzaría a Maduro, al menos de momento, hasta que una previsible crisis económica lo ponga ante graves desafíos de continuidad.2)Un triunfo estrecho de Maduro, en torno al 5%, que daría pie a múltiples y legítimas dudas sobre irregularidades electorales. Escenario que puede conducir a distintas modalidades de enfrentamiento.3)Una ajustada victoria de Capriles, tan esperanzadora como compleja, dado el nivel de catástrofe de gestión dejada por el chavismo y al copamiento institucional.América Latina entera aguanta la respiración, dada la gravitación continental que podrían tener estos comicios…[email protected]