El caso Rózsa y la verdad

Editorial de El DeberTOASOTADICDos de los presos clave para conocer la verdad sobre el caso terrorismo acaban de inculparse por un acuerdo que les dará de inmediato la libertad, tras casi seis años de vivir un calvario en la cárcel. Muerto Eduardo Rózsa y dos de sus compañeros en el hotel Las Américas, quedaba la remota posibilidad de acercarse a la verdad de los hechos con los testimonios de los únicos supervivientes del grupo, el húngaro Elöd Tóásó y el croata-boliviano Mario Tadic.Ambos aguantaron casi seis años la versión de que nunca fueron parte de una célula terrorista para dividir Bolivia. Proclamaron durante más de cinco años su inocencia, hasta que se les presentó el dilema de seguir presos durante otros largos años o salir libres ahora, si es que asumían la culpa de lo que los acusa el Gobierno. Entre soportar el calvario de vivir entre rejas por tiempo indefinido y lograr la libertad, ambos optaron por lo pragmático: dejar la cárcel, aunque eso llegue a significar el entierro para siempre de una posible verdad.En la decisión los acompaña Juan Kudelka, acusado de entregar dinero por encargo de un ex líder cívico a Rózsa. Paradójicamente este ha sido condenado a más años que los dos mayores protagonistas del caso. Como él, es posible que para acabar el calvario de la prisión, otros acusados sigan el mismo camino, logrando un doble efecto: que el Gobierno haga resucitar un juicio con enormes agujeros y que se mantenga en raya a varios cruceños opositores que fueron perseguidos a partir del sangriento operativo del hotel Las Américas.Otra consecuencia de las polémicas sentencias es que despejan un gran peligro para el Gobierno en tribunales y organismos internacionales a los que llegaron demandas por el caso Las Américas. Condenados como terroristas, será más difícil que los jueces o instituciones foráneas defiendan a los extranjeros detenidos o que aclaren posibles abusos contra derechos humanos.Una secuela no menos importante del acuerdo para que Tóásó y Tadic se declaren culpables es la electoral, al apuntar en plena campaña al exgobernador Rubén Costas como cabeza de los planes de Rózsa. Esta es una versión muy controversial, con un impacto político de notable dimensión y con consecuencias aún imprevisibles. Al parecer, la historia no acabará fácilmente ni en pocos años. Apenas asistimos a un nuevo capítulo de algo parecido a lo que ya tuvimos antes, donde conocer la verdad y aplicar la justicia es lo que resultaría otra vez lo menos prioritario.