La prueba más dura fue permanecer siete días en el monte. El curso internacional duró 80 días. De 114 estudiantes que ingresaron en un principio, poco más de la mitad resistieron hasta el final. Son “Garras”.67 DAMAS “SOBREVIVEN” AL QUINTO CURSO ANTIDROGA GARRAS DEL VALORPágina Siete / Sergio Mendoza / Enviado a Chimoré, Cochabamba
Mujeres policías de Bolivia y de otros países en el Centro de Entrenamiento Internacional Antinarcóticos «Garras del Valor», ubicado en el Chapare boliviano. Foto archivo: elsol.com.boDe las 114 damas que llegaron el 24 de mayo al Centro de Entrenamiento Internacional Antinarcóticos «Garras del Valor”, en Chimoré, trópico de Cochabamba, 67 se quedaron. Tras poner a prueba su valor y «sobrevivir” a 80 días de instrucción, ayer se graduaron del Quinto Curso Avanzado.Todas conocieron el límite del cuerpo humano, como manifestó el director del Centro, Boris Bellido: «Aprendieron a sobreponerse a los límites”, frase que también pronunció el 15 de mayo, en la graduación del curso para varones, en su versión 39.Del quinto curso para damas egresaron 53 bolivianas y 14 extranjeras, 11 de México, dos de Guatemala y una de Ecuador.En 1.088 horas de instrucción sembradas de obstáculos, una de las pruebas más difíciles, según coinciden las entrevistadas por Página Siete, fue la supervivencia. Siete días monte adentro, solas, sin nada más que comer que una gallina o un conejo que recibían antes de ser despachadas, soportando las inclemencias del tiempo y usando los conocimientos impartidos por los instructores.»Lo más difícil yo creo que fue sobrevivir los siete días. No sabes qué hacer, estás sola y te acuerdas de todo, hasta la mínima cantidad de comida que desperdiciaste”, comentó Rosío Elías, policía de Oruro, quien no volverá a ser ella misma -según dijo- después de este periodo del que no se arrepiente.La misma opinión tuvo Judith Villca, también policía de Oruro. «Fue la prueba más dura. Siete días sin comer, construir nuestras casas en la jungla, en lluvia, con hormigas más. Sólo con agua. También ha sido duro hacerlo cocer al conejo. Lo primero que hice fue darle de comer, pastito, para que no esté flaquito y tampoco me muera de hambre. Lo hice cocer en mi hornito”.Imelda Carmona, de la Policía Federal de México, jamás en su vida pensó pasar hambre por siete días, pero lo hizo. Se salvó por poco de abandonar el curso pues «afortunadamente” el pie se lo lastimó faltando tres días para la graduación. Calculó mal la altura entre el helicóptero y el piso en un salto y ayer recogió su certificado en una silla de ruedas.Desertar y tocar la campana que se encuentra en el patio principal, en medio de dos felinos de yeso que rugen, fue un pensamiento frecuente entre las estudiantes, pero cada quien encontró algo para no ceder. «Varias veces dije ya no más, pero todo es mental. Será por orgullo propio también que resistes”, dijo la guatemalteca Wendy Andrés.Ayer, en Chimoré, también se realizó la graduación del Tercer Curso Internacional Básico de Paramédicos de Combate en el que participaron 30 estudiantes, 20 funcionarios de la fuerza antidroga, seis bomberos de la Policía, dos efectivos de la Armada y dos extranjeros de Ecuador que pasaron 31 días de instrucción.»Fue una linda experiencia y llevaré estos conocimientos a mi unidad en Oruro”, señaló Verónica Gómez, de Bomberos.Romero pide a policías que actúen con moral