Un grupo conformado por saxofonistas y comparsas de adultos mayores y personas con discapacidad se estrenaron en la entrada.
Desde tarqueadas hasta chacareras, pasando por salay, caporales, chutas y saya, el Jiska Anata 2020 -organizada por la Sociedad Andina de Conjuntos Folklóricos- fue una demostración de la unidad de las danzas del país.

La tradicional entrada paceña de los lunes de Carnaval, que comenzó ayer pasadas las 11 de la mañana bajo un cielo nublado y que recorrió las principales calles de la ciudad, convocó a 62 fraternidades. El desfile folklórico fue encabezado por fraternidades de personas con discapacidad y adultos mayores. Estas fueron la Unidad de Adultos Mayores, la Universidad Municipal del Adulto Mayor y el Colegio Villa Armonía, además de la Asociación de Inclusión Social para Personas con Discapacidad, la Tarqueada Luis Braille y la Asociación Ángeles de Dios.

También se estrenó en una de las principales actividades del Carnaval paceño la tropa de saxofonistas Saxos de los Andes, un proyecto impulsado por el músico Christian Quenta.

No faltaron las fraternidades tradicionales del Jiska Anata, como los Caporales CBN, la Saya Afroboliviana, los Sicuris de Italaque, los Tinkus Puros y los Wistus, que estuvieron entre las más aplaudidas, junto a nueve grupos de salay que se sumaron este año.
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A pesar de una breve lluvia y un clima frío, el público paceño disfrutó de la actividad que revaloriza las danzas autóctonas, tanto del altiplano como de la Amazonia de Bolivia.

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