Violencia obstétrica: Mujeres relatan su amarga experiencia y piden sancionar el abuso

Otro de los duros testimonios es de una mamá que revela que no solo fue víctima de violencia obstétrica el día de su parto, sino también recibió maltrato psicológico.

PARTOS
Ilustración: Abecor

“En mi primer parto le pedí atención a la licenciada de turno y me dijo:‘de qué te quejas, así siempre es, además tu wawa nacerá en 12 horas, tienes que aguantar’, y ¡zas! nació a los 35 minutos”, relata Mónica (nombre cambiado), una mamá que vivió violencia obstétrica durante su parto en un hospital público. Así como ella hay varias mujeres que relatan su amarga experiencia durante el nacimiento de sus hijos. También reclaman una ley que castigue este tipo de maltrato que tiene consecuencias emocionales muy fuertes.

En Bolivia poco o nada se habla sobre los partos violentos pese a que es muy recurrente en los establecimientos de salud. Este tipo de abusos comienza desde que la mujer acude a los controles prenatales y se prolonga hasta el día del alumbramiento.



“Este tipo de trato rutinario normaliza, minimiza e invisibiliza la violencia contra las mujeres, sobre todo al encontrarse en una situación vulnerable. Se instaura el miedo para lograr coercionar a las mujeres y que cumplan sin quejarse, ni mucho menos oponerse a los procedimientos que solo convienen al personal médico y de enfermería. Es muy triste que seamos tratadas así”, relata Yurema (43), otra víctima de violencia obstétrica.

El pasado 30 de abril, la ANF difundió un reportaje sobre este tipo de maltratos y a raíz de la publicación surgieron los reclamos de mujeres que demandan a las autoridades una mayor atención para frenar la violencia obstétrica sufrida por las mamás y sus bebés.

“El trato es inhumano en muchas ocasiones, durante todo el embarazo no hay un buen conocimiento de lo que implica, el análisis que debe ser individual, no existe”, reclama Claudia G.

“Como profesional de salud digo que es necesario visibilizar esta forma de violencia. No son los horarios ni los mal pagos, que obviamente deberían estar acordes al trabajo realizado; la raíz (del problema) son los prejuicios, la cultura y los malos modos aprendidos. Visibilizar este problema, necesariamente es urgente, el parto no debería ser una terrible experiencia, ya de por sí físicamente es doloroso, mentalmente no debería serlo”, agrega Fátima.

Virginia P., que también sufrió este tipo de abusos señala que los profesionales en salud tienen que atender a las mamás con  empatía y humanidad.

“El trato inhumano no solo es por parte de las enfermeras, sino también de los propios médicos, con decir que las doctoras son las peores en atender a las mismas mujeres, deberíamos pensar que por ser mujeres tendrían más compasión, pero nada de nada…me refiero a la doctora del Seguro de Caminos…es una mujer realmente inhumana”, dice Virginia P.

Es “una verdad que lamentablemente se vive en nuestro país, no es posible que aún exista este tipo de violencia psicológica hoy en día. Todas las mujeres somos diferentes y tenemos un umbral del dolor distinto. La futura mamá, más aún primeriza, necesita apoyo, contención que le de seguridad, y con violencia solo se atemoriza, no hay empatía, y lo más bello de traer una vida a este mundo queda empañado por malos recuerdos”, expresa otra mujer.

Las voces de mujeres coinciden en que la violencia obstétrica en Bolivia “merece ser visibilizada, reconocida, corregida y de ser necesario sancionada”.

Otro de los duros testimonios es de una mamá que revela que no solo fue víctima de violencia obstétrica el día de su parto, sino también recibió maltrato psicológico.

“A mí me dijeron: ‘esto va a doler, yo no le mandé a hacer hijos’. Cuando tuve mi bebé era jovencita. Y cuando me dieron de alta, me dijeron: ‘nos vemos pal’ año’, y otro: ‘no te engordes más, te va a dejar tu marido’”, relata.

“En vez de ponerme oxígeno me soltaron agua en la nariz y casi me ahogo, aparte de aguantar el dolor de mis contracciones, tuve que aguantar que me canalizaran dos veces porque la primera lo hicieron mal, hasta ahora mi mano está verde, claro que no todas las enfermeras fueron así de torpes conmigo, ya después del parto eran otras muy buenas”, cuenta.

Pese a los duros relatos, hay personas que destacan la labor del personal médicos. Otros consideran que las deficiencias en el sistema sanitario del país ahondan el maltrato.

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Fuente: noticiasfides.com