La tragedia de ser mujer en Bolivia

 

 



No es la primera vez que me refiero al tema, y todo indica que no será la última.

Decía en un artículo escrito el 2012, titulado La mujer es maltratada en Bolivia: “Esta es la noticia más trágica que he leído en los últimos tiempos. Me ha sorprendido muchísimo la poca cobertura de los medios en general. Esta es una noticia de portada, en cualquier país normal del mundo, aquí fue soslayada”.

La noticia a que me refería, era la siguiente: “El 70% de las bolivianas es víctima de maltrato. El maltrato hacia la mujer sigue siendo el cáncer de la sociedad boliviana. Datos divulgados por la ONU. La mayoría no denuncia a su agresor por temor o vergüenza” (EL DEBER 11-10-12).

No me cabe duda que, a 10 años de esa fecha, la situación de la mujer ha empeorado notoriamente.

Vea esta noticia de Unicef: ONU lanza un programa para combatir la violencia hacia las mujeres y la niñez. – “Bolivia es uno de los países que presenta los índices más altos de violencia contra las mujeres. Al menos 7,5 de cada 10 mujeres sufren algún hecho de violencia a lo largo de su vida, mientras que más de 100 mujeres en promedio son asesinadas cada año por su condición de mujer” (17-03-21).

Las noticias que leemos hoy, en un solo mes, sobre el tema que nos ocupa y las víctimas colaterales, son: Violencia obstétrica: Mujeres relatan su amarga experiencia y piden sancionar el abuso (ANF, 07-05-2022). Casos de violencia hacia la mujer aumentan y alertan a autoridades (El Mundo, 09-05-22).

Huérfanos del feminicidio, una generación sin apoyo y con “afectaciones devastadoras” (ANF 15-05-2022). No es posible que en pleno siglo XXI las mujeres todavía tengamos miedo a salir (Red Uno 15-05-2022). Un total de 58 niños quedaron huérfanos este año a causa de 38 feminicidios (Brújula Digital 19-05-2022).

Pero como más vale prender una luz, que maldecir la oscuridad, sugiero que las instituciones femeninas, y todas las llamadas por ley para defenderla, nacional e internacionalmente, realicen un gran encuentro nacional, con la finalidad de buscar soluciones de corto, mediano y largo plazo, para frenar este terrible viacrucis.

Si bien este flagelo no es exclusivo de Bolivia, internamente tenemos que buscar soluciones adecuadas a la realidad nacional.

Nuestras mujeres y sus instituciones, con la ayuda de los organismos internacionales; así como la de muchos hombres que somos sensibles al tema, tenemos que buscar el remedio, con la ayuda divina.

 

Jimmy Ortiz Saucedo