Habrá reuniones mensuales y un mecanismo de seguimiento permanente bajo la coordinación de las cancillerías.

Bolivia y Chile acordaron realizar un “seguimiento institucional y jurídico riguroso” al desarrollo de la Fase II de la Reversa del Oleoducto Sica Sica-Arica (OSSA II) y a la ampliación de la capacidad de almacenaje de hidrocarburos en la Terminal Sica Sica-Arica, como parte de la cooperación energética bilateral.
El viceministro de Comercio Exterior, Inversión Extranjera e Integración, Rodrigo Arce, y la viceministra de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos, Tatiana Genuzio, se reunieron con el subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, y su equipo multisectorial de energía y medio ambiente chileno.
La Fase II del proyecto Reversa del Oleoducto Sica Sica-Arica (OSSA II) consiste en habilitar el flujo inverso del ducto —tradicionalmente usado para exportar— para importar combustible líquido desde la terminal de Arica, en Chile, hasta la refinería Gualberto Villarroel en Cochabamba, Bolivia.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
En tanto que la ampliación de la capacidad de almacenaje de hidrocarburos en la Terminal Sica Sica-Arica, operada por YPFB en Chile, permitirá, precisamente, aumentar el volumen de combustible que Bolivia puede importar y almacenar en la costa del Pacífico.
“Ambas delegaciones subrayaron la relevancia de realizar un seguimiento institucional y jurídico riguroso a estos proyectos, considerados pilares fundamentales de la cooperación energética bilateral. En este sentido, la mesa abordó dos iniciativas neurálgicas para optimizar la eficiencia operativa y la seguridad del suministro: la ‘Fase II de la Reversa del Oleoducto Sica Sica – Arica (OSSA II)’ y la ‘Ampliación de la capacidad de almacenaje en la Terminal Sica Sica – Arica’”, establece un comunicado oficial.
Según el comunicado, la puesta en marcha de la Reversa OSSA II marcará un hito logístico sin precedentes al proyectar una reducción del 35% en los costos actuales, por lo que se acordó una ruta crítica que prioriza la gestión de permisos en territorio chileno, la realización de estudios de campo fundamentales y la ejecución de todas las actividades preparatorias necesarias para el inicio de ambos proyectos.
Los acuerdos se enmarcan en los esfuerzos hacia el fortalecimiento de la integración energética regional, acordados por los cancilleres de ambas naciones en abril pasado, oportunidad en la que se reafirmó la intención de avanzar en una agenda constructiva basada en la confianza mutua y el beneficio compartido.
Habrá reuniones mensuales y un mecanismo de seguimiento permanente bajo la coordinación de las cancillerías.