Aracely Barral, hija de la víctima, revela cómo el agresor utilizó el teléfono de su madre para ocultar el crimen mientras vendía sus bienes.
Fuente: Red Uno/Que no me pierda
Ximena Rodriguez
El brutal feminicidio de Rosa del Carmen Solá ocurrió la semana pasada, quedando su cuerpo decapitado y carbonizado en la zona de La Angostura. Jhon B. R., de 22 años y expareja de la mujer, fingió ser la víctima tras el crimen para mantener a la familia en la ignorancia de la situación mientras vaciaba sus cuentas bancarias.
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Aracely Barral, hija de la cantante, relató visiblemente acongojada que el agresor se mostraba como una persona inofensiva y servicial ante los ojos de todos. «Para mí, esa persona se hizo pasar como una buena persona; se veía como si no matara ni una mosca», confesó al recordar los momentos compartidos.
Según Barral, la estrategia del sospechoso fue meticulosa, utilizando el teléfono celular de Rosa para enviar mensajes a sus hijos y evitar cualquier sospecha inmediata.
«Mi hermano sí sabía de ella el martes y miércoles, pero era Jhon quien se estaba haciendo pasar como mi mamá», denunció.
La hija de Rosa Solá relata que era una mujer trabajadora que, desde sus 14 años, desempeñó labores de albañilería y cocina para sacar adelante a su familia. Sin embargo, tras arrebatarle la vida con 20 heridas punzocortantes, el feminicida procedió a despojarla de cada uno de sus bienes materiales.
«Vació el departamento de mi madre, quiso cambiar el auto y vació la cuenta bancaria», detalló Aracely sobre el interés económico del imputado.
El sujeto no solo vendió la moto y los celulares de la víctima, sino que hizo desaparecer los documentos de propiedad de su vivienda, según indica Barral.
Un último ruego por dignidad
Tras días de búsqueda, la familia logró obtener la ubicación de los restos faltantes de Rosa tras suplicar al cómplice que rompiera su silencio.
«Fui a suplicar, quiero llevarme a mi mamá completa; le dije que quería velarla y enterrarla en La Paz», manifestó la hija entre lágrimas. Finalmente, el imputado le dio la información de la ubicación de la Solá.
La tragedia se agrava por la crisis logística y la falta de recursos económicos que impide el traslado de los restos carbonizados. «Ya no puedo más, solo pido que nos ayuden a llevarla por vuelo a mi madre porque por vía terrestre todo está bloqueado», concluyó.
