El obispo crítico revela desde el exilio las profundas consecuencias sociales derivadas del autoritarismo. Su reflexión aborda el sufrimiento colectivo y resalta la pérdida de esperanza en tiempos de represión política

La homilía de Silvio Báez en Miami resalta el valor de la esperanza cristiana en medio de la represión política en Nicaragua./( St Agatha Catholic Parish)
Fuente: infobae.com
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Silvio Báez, obispo nicaragüense y una de las voces más críticas contra el régimen de Nicaragua encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, calificó este domingo al país centroamericano como “huérfano por falta de libertad y justicia”. Desde su exilio en Estados Unidos, Báez denunció este domingo que el régimen sandinista ha querido arrebatar a la nación no solo la libertad y la justicia, sino también la dignidad y el futuro, indica una nota de la agencia de noticias EFE. La homilía, transmitida desde una iglesia estadounidense, resaltó la situación de persecución y exilio que vive la Iglesia católica nicaragüense.
Báez, quien lleva siete años fuera de Nicaragua, centró su mensaje en la represión estatal y sus consecuencias sociales y espirituales. En sus palabras: “Nuestro país (…) es un país huérfano por falta de libertad y justicia”. El prelado subrayó que a los nicaragüenses se les ha intentado arrebatar su dignidad y sus perspectivas de futuro.
Nicaragua permanece bajo el régimen de Ortega desde 2007. El exguerrillero sandinista, de 80 años, se ha mantenido en el poder entre denuncias de fraudes electorales y la supresión sistemática de la oposición, lo que ha provocado reiteradas críticas de la comunidad internacional.
Según la agencia de noticias EFE, tanto organismos nacionales como internacionales han acusado al Ejecutivo de violar derechos humanos y restringir libertades fundamentales, incluidas la religiosa, la de asociación, la de reunión y la de prensa y expresión.

ARCHIVO – Manifestantes contra el gobierno llevan un cartel que representa a un grupo de cardenales católicos, entre ellos, el nicaragüense Leopoldo Brenes, en el centro a la derecha, y con una frase del papa Juan Pablo II a favor de la paz, en una marcha de apoyo a la Iglesia católica, en Managua, Nicaragua, el 28 de julio de 2018. (AP Foto/Alfredo Zúñiga, Archivo)
La persecución a la Iglesia y la relevancia de la diáspora nicaragüense
Durante la ceremonia litúrgica, Báez presentó al nicaragüense Cristhian David Mendieta, quien fue ordenado sacerdote el sábado para la Arquidiócesis de Miami, una de las jurisdicciones católicas más relevantes de Estados Unidos. El obispo describió a Mendieta como un “signo de la vitalidad de la Iglesia nicaragüense, que sigue siendo fecunda aun en medio de la persecución y el exilio”. Esta referencia puso de relieve la continuidad de la labor pastoral nicaragüense más allá de las fronteras nacionales.
Báez recordó su propia experiencia en Nicaragua, donde solía exhortar a los sacerdotes a actuar como profetas frente a las adversidades. Dijo: “En el mundo de hoy un sacerdote o es profeta o no es nada”. Aconsejó también al nuevo clérigo a no temer en contextos conflictivos: “Cristhian David, aun en medio de situaciones conflictivas y complejas, no temas ser siempre un padre para los pobres, los excluidos y las víctimas”, indicó Báez, según la agencia de noticias EFE.
El obispo citó las palabras del papa León XIV, quien instaba a los sacerdotes recién ordenados a que “la denuncia no se convirtiera en renuncia y que el peligro no los llevara a la fuga”. Báez reforzó así la necesidad de mantener el compromiso pastoral incluso en contextos de amenaza.

Carlos Alberto Bojorge Martínez, de 24 años, participa en una procesión religiosa con vela encendida frente a la Catedral de Managua, bajo la vigilancia de figuras policiales y una pancarta rota del régimen Ortega-Murillo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Contexto electoral y restricción de libertades en Nicaragua
El contexto de las declaraciones del obispo se enmarca en la crisis política y social que atraviesa Nicaragua desde abril de dos mil dieciocho. Según informó la agencia de noticias EFE, la situación se agravó tras las elecciones generales de noviembre de dos mil veintiuno, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, el cuarto consecutivo. El proceso electoral se realizó con los principales candidatos opositores en prisión, quienes finalmente fueron expulsados del país y despojados de su nacionalidad y derechos políticos bajo acusaciones de “golpistas” y “traición a la patria”.
En su intervención, Báez insistió en el papel de la Iglesia en el acompañamiento a los sectores más vulnerables, a pesar de la persecución. El obispo dejó Nicaragua en dos mil diecinueve por indicación del entonces papa Francisco, tras recibir amenazas contra su integridad, de acuerdo con la agencia de noticias EFE.
Organizaciones internacionales han documentado múltiples violaciones a los derechos humanos en Nicaragua en los últimos años. Entre las denuncias se incluyen casos de represión a manifestantes, detenciones arbitrarias y restricciones a la libertad de prensa. La situación de la Iglesia católica ha sido especialmente delicada, con varios miembros del clero forzados a abandonar el país.

El régimen de Ortega y Murillo, prohibieron las manifestaciones de fe. (Cortesía: Vatican News)
La ordenación de Mendieta en Miami fue presentada como un acto de esperanza y resistencia por Báez, quien reiteró: “la Iglesia nicaragüense sigue viva, fecunda y profética, aun en medio del exilio”. El caso de Báez ilustra la situación de decenas de religiosos y líderes sociales obligados a abandonar Nicaragua por la persecución política.
La crisis nicaragüense mantiene la preocupación internacional ante la persistencia de la represión y la falta de garantías democráticas. El testimonio de Báez, recogido por la agencia de noticias EFE, da cuenta del impacto de las políticas gubernamentales en la vida religiosa y social del país.

