Al ritmo del charango, un transportista sobrelleva la espera en el bloqueo de San Julián


Don Jorge Bascopé pasa los días atrapado en las filas de vehículos que intentan llegar a Trinidad. Con su fiel instrumento, el cual lo acompaña desde los 15 años, busca distraerse del clima adverso y de la honda preocupación por la situación actual.

 

Fuente: Red Uno



Milen Saavedra

Las carreteras bloqueadas en el país no solo reflejan tensión y conflicto, sino también historias de profunda paciencia y arraigo cultural. En el punto de bloqueo del municipio de San Julián, el ingenio y el arte se han convertido en las mejores herramientas para combatir la frustración de llevar semanas varados en la ruta. Este es el caso de don Jorge Bascopé, un chofer que ha decidido utilizar sus habilidades musicales para hacer menos pesada la espera en las eternas filas de vehículos.

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«Para no aburrirse, para distraerse, porque ahí estamos semanas», afirmó el transportista, quien en esta oportunidad se dirigía a Trinidad trasladando un cargamento de cemento.

Un compañero inseparable en la cabina

Para don Jorge, el charango es mucho más que un pasatiempo; es una parte fundamental de su identidad y su «compañero de viaje». Tras pasar varios días inmovilizado por la medida de presión, decidió buscar esta opción artística para sobrellevar el encierro y el desgaste psicológico junto a su fiel instrumento.

La rutina dentro del bloqueo es dura, marcada por las inclemencias del tiempo y la incertidumbre económica. «Está medio aburrido estar en las filas. No hay nada, preocupado por la situación que está pasando hoy en día. En la noche, medio frío, de día, ahora da sol. Así estamos aquí», relató el conductor.

Raíces campesinas en el asfalto

El chofer explicó que su conexión con la música nació en su juventud y que jamás se separa de sus raíces, sin importar el destino de su camión. «Solo yo manejo mi charanguito, la cultura que tengo yo como campesino. Y soy un transportista, por eso manejo hace tiempo, el charango no falta de mi cabina», relató con orgullo. «Yo empecé a tocar, yo soy del campo y desde mis 15 años yo agarré el charanguito», recordó sobre sus inicios en el arte popular.

Al igual que los cientos de choferes perjudicados en las rutas, el gran anhelo de don Jorge es que los conflictos encuentren una tregua para poder entregar su carga y retornar a su hogar, concluyendo con una reflexión que comparten muchos de sus compañeros: «Claro, eso es lo que queremos, un rato, despachar todo el carro y después, aunque continúe el bloqueo». Mientras tanto, las notas de su charango seguirán rompiendo el monótono y preocupante silencio de las carreteras en conflicto.