El hielo de Groenlandia revela 4.000 años de contaminación humana por mercurio en el planeta


Un estudio internacional descubre que las emisiones humanas de mercurio comenzaron en la Edad del Bronce, mucho antes de lo que se creía hasta ahora.

Fuente: https://as.com

La contaminación provocada por la actividad humana no comenzó con la Revolución Industrial. Un nuevo estudio internacional, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha revelado que los seres humanos llevan alterando los niveles de mercurio del planeta desde hace aproximadamente 4.000 años.



La investigación, publicada en la revista Science Advances, ha logrado reconstruir la historia de este contaminante gracias al análisis de un núcleo de hielo de 1.250 metros de profundidad extraído en Groenlandia.

El trabajo ha sido liderado por investigadores del Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) junto a científicos de la Universidad de Manitoba, la Universidad de Copenhague y el Consejo Nacional de Investigación de Italia.

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Los datos obtenidos abarcan todo el Holoceno, desde hace unos 11.700 años hasta la actualidad, convirtiéndose en uno de los registros más completos sobre contaminación atmosférica jamás analizados.

Un rastro que comienza en la Edad del Bronce

Según explica Ari Feinberg, investigador del IQF-CSIC y autor principal del estudio, los resultados fueron sorprendentes: “Solemos pensar que los humanos llevamos contaminando el planeta solo un par de siglos, pero esta nueva investigación revela que, en el caso del mercurio, hablamos de milenios”.

Las primeras emisiones podrían estar relacionadas con el refinado de minerales de cobre y estaño o con el uso del cinabrio, un mineral rico en mercurio empleado como pigmento rojo y también con fines medicinales. De hecho, los científicos destacan que en diversos yacimientos funerarios de la península ibérica se han encontrado restos humanos con elevadas concentraciones de este metal.

Aunque el origen de la contaminación se remonta a la antigüedad, los datos muestran una aceleración constante a lo largo de los siglos. La acumulación de mercurio registrada en Groenlandia se multiplicó por 2,7 desde el siglo XIII y por 7,4 a partir de 1840, coincidiendo con la expansión de la Revolución Industrial.

Además, el estudio ha permitido diferenciar las emisiones provocadas por el ser humano de los picos naturales asociados a grandes erupciones volcánicas, como las del volcán Laki, en Islandia, o el Novarupta, en Alaska.

El contaminante que preocupa a la salud mundial

El mercurio es un metal tóxico que puede acumularse en la cadena alimentaria, especialmente en grandes peces como el atún, y provocar daños neurológicos y cardiovasculares en las personas. Por ello, desde 2017 está en vigor el Convenio de Minamata, un acuerdo internacional destinado a reducir su uso y limitar su impacto ambiental.

Para Alfonso Saiz López, investigador del IQF-CSIC y coautor del estudio, conocer cuándo comenzaron realmente las emisiones humanas permitirá mejorar los modelos científicos actuales y evaluar con mayor precisión la eficacia de las medidas internacionales destinadas a combatir esta forma de contaminación.

Según los autores, este hallazgo obliga ahora a replantear parte de lo que se sabía sobre la huella ambiental de la humanidad y su impacto en el planeta a lo largo de la historia.