Evo cifra el déficit fiscal por encima del 12% y acusa al Gobierno de aplicar una agenda neoliberal


Evo Morales, expresidente. Foto/captura

 

El expresidente Evo Morales afirmó que el déficit fiscal de Bolivia para la presente gestión ya supera el 12% del Producto Interno Bruto (PIB). Según el exmandatario, la urgencia de financiar este descalce financiero ha empujado a la administración del presidente Rodrigo Paz a someterse a las directrices del Fondo Monetario Internacional (FMI), configurando un esquema económico que calificó de «cien por ciento neoliberal».

Fuente: ERBOL



Morales sostuvo que el peso de este ajuste estructural está siendo descargado sobre los sectores más vulnerables de la población mediante el encarecimiento de los carburantes, consecuencia directa de la eliminación de la subvención estatal, además del incremento de las tarifas de energía eléctrica.

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Las declaraciones del líder cocalero contrastan con las proyecciones técnicas presentadas por el Órgano Ejecutivo en el Proyecto de Ley de Reformulación del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026.

De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, la meta fiscal para este año prevé una consolidación que sitúa el déficit fiscal en el 9,2% del PIB (equivalente a unos Bs 55.502,9 millones), lo que representa una reducción frente al 12,2% registrado al cierre de 2025.

El Ejecutivo justifica esta baja precisamente en el ahorro generado por el fin del subsidio a los combustibles y un recorte masivo de Bs 4.100 millones en gasto corriente. Sin embargo, analistas independientes y sectores de oposición coinciden parcialmente con Morales al advertir que, por flujo real de caja, la presión fiscal efectiva podría oscilar entre el 10,9% y el 12% si no se consolidan créditos externos por $US 3.500 millones.

CARBURANTES: EL «DOBLE TANQUE»

En su habitual comparecencia, Morales criticó la apertura del mercado de hidrocarburos a los privados, enmarcada en la aplicación paulatina del Decreto Supremo 5503, norma que —a su juicio— facilita la privatización encubierta de la comercialización de energéticos para cumplir con las metas del FMI.

«Sin subvención, el litro de gasolina normal costará 16 bolivianos», alertó el expresidente, asegurando que en el departamento de Santa Cruz ya existen más de 50 empresas habilitadas para la importación directa.

El punto más álgido de su intervención se centró en una presunta triangulación operativa en las estaciones de servicio. Morales denunció que el Gobierno está exigiendo a los surtidores la implementación de un sistema de «doble tanque»: uno destinado al combustible estatal y otro al privado.

«Es muy grave lo que nos están denunciando las estaciones de servicio. Primero, el estatal se terminó, ya no hay; te obligan a comprar del privado. Pero también el Estado, mafia, importado por el mismo Estado», fustigó Morales, detallando que se estaría forzando a comercializar combustible importado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) a precios de mercado privado, simulando un abastecimiento normal.

Finalmente, el exmandatario elogió a los propietarios de surtidores que «no quieren jugar con la economía del pueblo» frente a las presiones gubernamentales, y lamentó que el Estado esté cediendo su soberanía hidrocarburífera en favor de «grandes negocios en manos privadas».

Fuente: ERBOL