Por ahora, el mensaje del Legislativo es claro: la falta de dólares no admite espera, y el crédito internacional se perfila como el puente necesario para sortear la tormenta, siempre que los fondos se canalicen hacia inversiones que reactiven el aparato productivo y no al gasto corriente.
eju.tv / Video: Radio Fides
En un inusual consenso político, legisladores de las bancadas de Alianza Libre y del PDC coincidieron en avalar un eventual desembolso millonario del Fondo Monetario Internacional (FMI) para Bolivia, ante la creciente escasez de divisas que golpea las reservas del Banco Central de Bolivia (BCB) y restringe las importaciones. El respaldo expresado en las últimas horas en la Cámara de Diputados, coloca al organismo multilateral como la única salida viable para oxigenar la economía, aunque con matices sobre las condiciones que deberán negociarse.
“No va a estabilizar al 100%, pero por lo menos va a dar un respiro de un 50% a 70%. Es necesario hacer un acuerdo con el FMI, porque si no, ¿de qué manera vamos a superar la crisis económica? No hay manera, no hay otra alternativa. Habría alternativas si seríamos un país exportador, pero lamentablemente no somos un país exportador, somos un país que nos hemos dedicado solamente al consumismo”, enfatizó el tercer secretario de la Cámara de Diputados, José Maldonado, al justificar su respaldo a la negociación con el ente financiero internacional.

No obstante, el legislador advirtió que cualquier convenio debe ser precedido por una revisión minuciosa de los requisitos que impone el FMI, y responsabilizó directamente al anterior ciclo de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) por la actual vulnerabilidad estructural. A su juicio, la falta de inversión productiva durante las últimas dos décadas convirtió al país en una economía dependiente del consumo, lo que hoy limita las opciones internas y obliga a recurrir al crédito externo como paliativo urgente.
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Desde la bancada oficialista, la diputada Catherine Pinto respaldó la misma línea y sostuvo que el endeudamiento no debe ser visto como un fracaso, sino como una herramienta transitoria.
“Cuando un país está en bancarrota, es lo mismo que una persona, cuando una persona está en bancarrota lo único que le quedan son créditos, pero la ventaja acá es que estos créditos tienen que ser bien invertidos, en educación, en salud, en carreteras, en desarrollo, en economía. Entonces si vamos a invertir el crédito de manera proactiva yo creo que nos va a ir bien”, aseguró Pinto que insistió en que la clave estará en el destino final de los recursos.
Por ahora, el mensaje del Legislativo es claro: la falta de dólares no admite espera, y el crédito internacional se perfila como el puente necesario para sortear la tormenta, siempre que los fondos se canalicen hacia inversiones que reactiven el aparato productivo y no al gasto corriente.