En los surtidores el combustible para el transporte particular y público se paga Bs 9,80 el litro. El sector productivo insiste en que la nueva tarifa es insostenible y que un cobro diferenciado puede generar un mercado negro. La espera de días por el carburante sigue siendo una constante en los puntos de venta.
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En un recorrido por surtidores de la capital cruceña, EL DEBER constató que el cobro ya fue habilitado por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y que el nuevo precio está incorporado en los sistemas de facturación de las estaciones de servicio.
“Se está cobrando Bs 18 por litro de diésel a los usuarios del agro que llegan con turriles o grandes bidones. En cambio, quienes cargan directamente en los tanques de sus vehículos, como el transporte urbano o los que realizan viajes al interior o exterior del país, continúan pagando Bs 9,80”, explicó la operadora de un surtidor.
Entre el sexto y séptimo anillo, al norte de la capital cruceña, varios choferes señalaron que continúan pagando Bs 9,80 por litro de diésel, aunque advirtieron que el abastecimiento sigue siendo irregular.
“Se mantiene el precio para nosotros. Los que cargan en turriles y se dedican al agro están pagando más caro. A los transportistas nos respetan el precio anterior, pero, a cambio, tenemos que seguir haciendo fila y esperar para cargar unos litros de diésel que nos permitan trabajar con un poco de tranquilidad”, lamentó Arturo, quien asegura que ni el sol, la lluvia ni el frío lo detendrán en su búsqueda de combustible.
El precio de la discordia
El nuevo precio, sin embargo, abre otro frente de conflicto con el sector agropecuario. La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) rechazó el incremento y cuestionó que agricultores, ganaderos y otros actores de la cadena productiva deban pagar un precio considerablemente mayor al que mantienen el transporte y los consumidores que cargan directamente en los tanques de sus vehículos.
El presidente de la CAO, Klaus Frerking, calificó la decisión como discriminatoria y advirtió que el mayor costo del combustible terminará trasladándose a la estructura productiva. La entidad sostiene que un diésel más caro significa mayores costos para preparar la tierra, sembrar, cosechar, transportar y procesar alimentos.
La CAO también cuestionó que el esquema de precios diferenciados pueda terminar alimentando precisamente las prácticas negativas que el Gobierno pretende combatir. “La aplicación de precios diferenciados es un incentivo al agio, la especulación, el mercado negro y la corrupción”, sostuvo Frerking.
YPFB detalla
Desde la estatal petrolera indicaron que los precios vigentes se dividen en tres sectores. Los denominados consumidores directos, que adquieren entre 120 y 5.000 litros y compran el combustible fuera del tanque del vehículo, mediante “bombuchas o bidones autorizados”, pagan un valor referencial de Bs 18 por litro de diésel. En la misma categoría están quienes cargan directamente en los tanques de los vehículos: transporte público, el transporte pesado o los particulares: Pagan Bs 9,80 por litro.
Otro grupo corresponde a los clientes directos, que compran entre 5.000 y 19.999 litros y “adquieren el combustible desde plantas de almacenaje de hidrocarburos líquidos”. Para ellos, el precio del litro es de Bs 18.
En el tercer grupo están los denominados grandes consumidores, que compran más de 20.000 litros. “Son aquellos que adquieren combustible desde plantas de almacenamiento de hidrocarburos líquidos”, según YPFB.
