Marset dio contraseñas de sus dispositivos y ahora quiere evitar el uso de su contenido como prueba


El narcotraficante presuntamente fue contactado por un agente de la DEA un año antes de su captura del 13 de marzo de 2026 en Bolivia.

Marset fue detenido en Santa Cruz en marzo de 2026.
Fuente: El Deber

 

El pasado 24 de agosto, los abogados del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset presentaron un escrito en la Corte del Distrito Este de Virginia para solicitar la anulación de algunas pruebas de su proceso judicial en Estados Unidos.



Para realizar dicho requerimiento, los defensores del narcotraficante alegaron que su cliente dio las contraseñas de sus dispositivos electrónicos bajo presión de los agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés).

En el escrito, los abogados aseguraron que los agentes de la DEA, antes de informar a Marset de sus derechos, le mostraron una tabla de directrices federales y le dijeron que, si “proporcionaba las contraseñas de sus teléfonos, le reducirían ‘cuatro puntos’ de la tabla” (es decir el tiempo de prisión), indica una publicación del periódico uruguayo El Observador.

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Del mismo modo también se habría procedido para obtener la contraseña de la computadora del narcotraficante, según el escrito presentado por los abogados Sandi S. Rhee, Robert Feitel y Joseph King.

La información obtenida de los dispositivos del uruguayo sirvió después para los interrogatorios y ahora su defensa pide la anulación del “contenido de los teléfonos celulares, la tableta, la computadora” y otros elementos como pruebas del proceso.

Contacto de la DEA con Marset

De acuerdo con el mismo escrito de los abogados, un agente de la DEA empezó a tener contactos con el narcotraficante casi un año antes de su captura en Bolivia.

Entonces –de acuerdo con el mismo documento– Marset habría respondido que “nunca había enviado un gramo de cocaína a los Estados Unidos y que el agente debería emplear su tiempo investigando a otras personas”.

Luego el agente supuestamente finalizó las comunicaciones aconsejando al narcotraticante que lo contactara si cambiaba de opinión.