Mientras crece el temor por el impacto de la IA en el empleo, profesionales mayores de 45 y 50 años empiezan a convertir la experiencia acumulada en una gran ventaja competitiva. Expertos sostienen que la tecnología no reemplaza el criterio humano
Por Ernesto Estremadoiro Flores

Fuente: El Deber
La calculadora nunca acabó con los contadores. Los hizo más eficientes. La computadora tampoco reemplazó a los periodistas, arquitectos o ingenieros; bien utilizada, les facilita tareas operativas… Mientras abundan las predicciones sobre los empleos que desaparecerán en el mundo y en Bolivia, empieza a emerger un fenómeno cada vez más visible: profesionales mayores de 45 y 50 años encuentran en la IA una herramienta para potenciar décadas de experiencia y volver a ganar espacio en un mercado laboral que hasta hace poco privilegiaba la juventud.
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Aunque todavía no existen estadísticas oficiales que cuantifiquen esta tendencia, expertos en innovación, educación y transformación digital que fueron consultados por EL DEBER coinciden en que el verdadero valor ya no está en competir con la inteligencia artificial, sino en combinarla con el criterio, el liderazgo y el conocimiento que solo otorgan los años de ejercicio profesional. Esto abre un abanico de oportunidades para los profesionales seniors.
Y la explicación es muy sencilla: no requiere un lenguaje encriptado.
Las máquinas procesan información a una velocidad imposible para cualquier ser humano, pero siguen necesitando algo que todavía no pueden desarrollar por sí mismas: contexto, criterio y capacidad para tomar decisiones.
Y ese conocimiento, sostienen los especialistas, es precisamente el que acumulan quienes llevan años ejerciendo una profesión.
La experiencia es irremplazable
En su oficina, el arquitecto y docente universitario Moisés Crespo revisa proyectos utilizando herramientas que hace apenas unos años parecían reservadas para las grandes empresas tecnológicas.
Hoy analiza información de costos de construcción, cruza bases de datos del mercado inmobiliario, procesa indicadores urbanos, interpreta información georreferenciada e incluso genera visualizaciones arquitectónicas con ayuda de inteligencia artificial.
Ahora pueden desarrollarse en cuestión de minutos. Sin embargo, Crespo advierte que la rapidez no debe confundirse con conocimiento.
“Muchas personas imaginan que cuando utilizan inteligencia artificial podrán responder cualquier pregunta profesional y que ya no será necesario estudiar. Ocurre exactamente lo contrario”, explica.
A su juicio, el verdadero diferencial sigue siendo el conocimiento humano.
“La IA tiene muchísimo potencial porque fue entrenada con enormes cantidades de información, pero si uno no sabe preguntar o no conoce profundamente su profesión, no obtendrá las respuestas que necesita”, dijo el docente de la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA).
Por eso rechaza la idea de que la inteligencia artificial sustituya al profesional. “Primero está el conocimiento de la profesión; la inteligencia artificial lo que hace es potenciar lo que nosotros ya tenemos”, sostiene.

Un nuevo talento senior
Hoy la inteligencia artificial dejó de ser una herramienta exclusiva para jóvenes y empieza a convertirse en una aliada para el talento sénior.
La Fundación Amena impulsa programas de capacitación digital para personas mayores de 50 años, con el objetivo de reducir la brecha tecnológica y demostrar que la experiencia profesional puede potenciarse con nuevas herramientas.
La iniciativa es liderada por la presidenta de la fundación, Patricia Matamoros, junto con la directora Rocío Zelada, consultora internacional y especialista en innovación y tecnología. Desde la institución sostienen que la edad no debe convertirse en un obstáculo para acceder a las nuevas herramientas digitales ni para participar activamente en la economía del conocimiento.
Zelada afirma que la inteligencia artificial representa una oportunidad para potenciar la experiencia acumulada durante décadas de trabajo. “Cumplir 50 no es el final de nada, es el comienzo de tu etapa de mayor impacto. La inteligencia artificial juega el rol de un ‘copiloto’ espectacular. Nos permite automatizar la carga operativa y enfocarnos en lo que realmente aporta valor: nuestra visión estratégica y nuestro propósito”, señala.
La especialista explica que el verdadero valor de la inteligencia artificial radica en complementar, y no reemplazar, las capacidades humanas. Según dijo, mientras estas herramientas aportan rapidez para procesar información y ejecutar tareas, las personas mayores contribuyen con criterio, intuición y capacidad para tomar decisiones complejas.
Como parte de sus programas de capacitación, la fundación promueve el aprendizaje de herramientas de inteligencia artificial de uso cotidiano. Zelada recomendó comenzar con asistentes conversacionales como ChatGPT, Claude y Gemini para redactar textos, analizar información o desarrollar ideas.
Para ella, la IA funciona como un ‘copiloto’ capaz de asumir gran parte de las tareas operativas, permitiendo que los profesionales concentren su tiempo en aquello que genera verdadero valor.
En resumen, la tecnología acelera el trabajo, pero la experiencia sigue marcando la diferencia.
Wálter Méndez, jefe de la carrera de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Tecnológica de Santa Cruz (Utepsa), coincide con esa visión. Desde su experiencia liderando equipos de desarrollo de software observa que las habilidades técnicas repetitivas son las primeras en automatizarse.
En cambio, las capacidades relacionadas con liderazgo, comunicación, negociación, gestión de equipos y comprensión del negocio adquieren mayor relevancia.
“La inteligencia artificial procesa datos, pero no tiene contexto, intuición ni experiencia. Ahí es donde entra el profesional”, dijo.
Por ello sostiene que quienes mejor están aprovechando la revolución tecnológica no son necesariamente los más jóvenes.
“Las personas de 37, 40 años para arriba suelen combinar habilidades técnicas, experiencia y capacidades de liderazgo. Cuando incorporan inteligencia artificial se potencian enormemente”, dijo Méndez.

Fin de las tareas mecánicas
Uno de los cambios comienza a sentirse en el ingreso al mercado laboral.
Por años, las empresas incorporaban pasantes y profesionales recién graduados para realizar tareas administrativas, clasificación documental, revisión de información o procesos repetitivos.
Hoy ese escenario empieza a modificarse. Según Moisés Crespo, Investigador en Realidad Aumentada, Energías Renovables y TICs de la UPSA, la inteligencia artificial está absorbiendo precisamente esas actividades.
“Las profesiones que trabajan sobre procesos repetitivos son las que mayor impacto han recibido. La IA hace muy bien ese tipo de tareas”, ejemplificó.
La experiencia vuelve a cotizar
El consultor en marketing digital Mariano Cabrera explica que hace apenas dos años muchas empresas buscaban principalmente personas que dominaran herramientas digitales.
Hoy el criterio cambió.
“Ya no alcanza con saber usar inteligencia artificial. Lo que buscan las empresas son profesionales con experiencia que sepan aprovecharla”, señala.
Pone un ejemplo sencillo.
Un médico, un arquitecto, un contador o un especialista en marketing con veinte años de trayectoria no compite con la inteligencia artificial.
Compite junto a ella. “La IA acelera el trabajo. La experiencia toma las decisiones”, sostiene.
Pedro Cabrera, consultor en marketing, añade otro concepto que empieza a cobrar fuerza: el edadismo, la discriminación laboral basada en la edad.
Durante años, explica, muchas organizaciones privilegiaron trabajadores jóvenes por su menor costo y mayor familiaridad con las nuevas tecnologías.
Sin embargo, considera que la inteligencia artificial está alterando esa lógica.
“La experiencia sigue siendo el activo más importante. Si a ese conocimiento le sumas inteligencia artificial, probablemente tendrás trabajo durante muchos años más”, dijo.
Para él, el fenómeno recuerda la llegada de las computadoras.
Muchos anunciaron entonces el fin de numerosas profesiones.
Nada de eso ocurrió. Ahora la combinación entre inteligencia artificial y experiencia abre una nueva oportunidad para quienes durante años pensaron que la edad jugaba en su contra.
Una industria que recién comienza: Bolivia busca su lugar en la era de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura para convertirse en una herramienta que empieza a modificar profesiones, empresas y procesos productivos. En Bolivia el fenómeno está en una etapa inicial: hay usuarios, experimentos y algunos proyectos innovadores, pero aún no existe una industria nacional capaz de competir en el desarrollo de estas tecnologías.
Para Fernando Chávez Da Silva, director de Operaciones de Zoftco, la IA debe entenderse como una herramienta que amplía las capacidades humanas y no necesariamente como un reemplazo directo del trabajador. “La inteligencia artificial es una herramienta, no es algo que reemplace a los trabajadores, sino una nueva forma de hacer las cosas. Como toda herramienta necesita alguien que la dirija”, explica.
Oscar Contreras, miembro del Hub Boliviano de Inteligencia Artificial, advierte que el país todavía se encuentra en una fase temprana.
“Nos encontramos en una fase muy incipiente. Si bien tenemos familiaridad con diversas tecnologías, no somos productores activos de tecnologías afines a la inteligencia artificial”, señala.
Para Contreras, uno de los principales desafíos es pasar de ser consumidores de herramientas desarrolladas en otros países a generar capacidades propias.
“No tenemos una industria consolidada en inteligencia artificial. Muchos profesionales que se capacitan en esta área terminan prestando servicios para empresas del extranjero”, dijo.
PARA SABER
Un concepto con 70 años. La inteligencia artificial no nació con ChatGPT. El concepto comenzó a desarrollarse formalmente en 1956, durante la conferencia de Dartmouth (Estados Unidos), donde científicos plantearon la posibilidad de crear máquinas capaces de simular procesos de inteligencia humana como aprender, razonar y resolver problemas.
Primeros programas. Durante las décadas de 1950 y 1960 aparecieron los primeros sistemas capaces de resolver problemas matemáticos, jugar ajedrez o procesar lenguaje básico. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas impidieron que la IA alcanzara el desarrollo esperado y atravesó varios periodos de bajo interés conocidos como “inviernos de la inteligencia artificial”.
Salto. En 2022 la inteligencia artificial dio un salto masivo con la llegada de herramientas de IA generativa capaces de crear textos, imágenes, códigos y contenidos a partir de instrucciones humanas.
Fuente: El Deber

