Desde el Centro de Monitoreo Climatológico de la UMSS se advirtió que el fenómeno ya está confirmado y podría alcanzar una fase intensa entre octubre y diciembre, con efectos diferenciados en el occidente y oriente del país.
Fuente: Red Uno
Cristina Cotari
Bolivia se encuentra en una fase confirmada del fenómeno de El Niño, que podría intensificarse en los próximos meses y generar cambios importantes en las temperaturas y el régimen de lluvias en diferentes regiones del país.
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El responsable del Centro de Monitoreo Climatológico de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Marko Andrade, explicó que actualmente el fenómeno se encuentra en una fase normal, pero existe la posibilidad de que alcance una intensidad mayor hacia fin de año.
“Tenemos una fase Niño que está confirmada, que se está intensificando en este momento y se prevé que se intensifique más a fin de año”, afirmó Andrade.
Temperaturas podrían subir en todo el país
El especialista señaló que uno de los principales efectos sería un incremento de las temperaturas medias.
“Va a haber un incremento de la temperatura en todo el país, de alrededor de un grado o quizá un poco más. La temperatura media mensual se va a sentir ese incremento y alteración del régimen de lluvia”, explicó.
Andrade indicó que los primeros efectos más notorios podrían comenzar a sentirse desde octubre, mientras que el fenómeno alcanzaría su mayor intensidad hacia diciembre.
“A partir de octubre realmente sentiríamos los efectos de este fenómeno. Este se intensifica en octubre y llegaría al máximo en diciembre”, sostuvo.
Menos lluvias en el occidente y más en el oriente
El fenómeno también podría modificar la distribución de las precipitaciones. Según Andrade, el occidente del país tendría mayor probabilidad de registrar lluvias por debajo de lo habitual, mientras que en el oriente y el trópico podría presentarse el escenario contrario.
“Probablemente en la zona occidental tengamos menos lluvias de lo habitual, en Santa Cruz y en el trópico hay probabilidad de un poco más de lluvia”, señaló.
El especialista aclaró que hablar de menos precipitaciones no significa necesariamente que se produzca una sequía inmediata, sino que podría existir una anomalía respecto a los niveles normales.
“Va a haber alteración al régimen de lluvia, va a haber menos lluvia en el lado occidental, pero no necesariamente implica sequía, sino una anomalía, menos lluvia que lo normal; y en el oriente, más lluvias de lo normal”, explicó.
Advierten sobre un posible evento histórico
Andrade también señaló que algunos modelos climáticos anticipan la posibilidad de que el fenómeno alcance una intensidad poco habitual.
“Muchos modelos están marcando un evento histórico, por encima de tres, que ya es un evento histórico, es decir, se ha rebasado cualquier Niño”, afirmó.
Según el especialista, actualmente existe un 69% de probabilidad de que entre octubre y diciembre se registre un evento histórico, aunque remarcó que se trata de una proyección y que la evolución del fenómeno debe continuar siendo monitoreada.
“Estamos hablando de un evento atípico. Hay que informarnos, hay probabilidad de que sea intenso”, sostuvo.
El Niño podría extenderse hasta 2027
Andrade estimó que las condiciones asociadas al fenómeno podrían mantenerse durante los primeros meses de 2027.
“Tenemos Niño hasta febrero, tal vez en marzo de 2027 podría ceder el fenómeno”, indicó.
Ante este escenario, recomendó a la población mantenerse informada y prepararse frente a posibles cambios en las condiciones climáticas.
“Hay que prepararnos informándonos”, enfatizó.
De confirmarse un escenario de mayor intensidad, las regiones rurales y la producción agrícola podrían ser algunas de las más afectadas, principalmente por las variaciones en las lluvias y la disponibilidad de agua.
