Luchó contra la adversidad, aunque estuvo a punto de rendirse debido a las graves lesiones que sufrió, sacó fuerzas de flaqueza para mantener su carrera como futbolista profesional y, ahora, goza de un buen momento. Se trata del potosino Luis Alí, uno de los principales goleadores del campeonato en disputa.
Fuente: https://www.lostiempos.com
Forma parte de Real Potosí y, hasta el momento, convirtió seis goles, por lo que es uno de los tres delanteros bolivianos con mayor cantidad de anotaciones en el torneo de todos contra todos. La misma cantidad lograron el retirado Marcelo Martins Moreno y Rafael Menacho, de San Antonio.
“Estoy feliz por el presente que tengo, se materializa el esfuerzo que realicé durante varias temporadas para alcanzar un buen nivel de juego. Estoy contento también por el equipo, porque rinde en el torneo”, comentó el goleador.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Es uno de los pocos delanteros nacionales que sobresalen, en medio de otros provenientes de otras latitudes. “Los clubes prefieren apostar por los delanteros extranjeros; eso es entendible y están en su derecho, pero nosotros también damos la talla”, sostuvo.
Sus inicios y la experiencia en el exterior
El delantero se inició en el fútbol profesional en 2014 en Bolívar, del que un año y medio después pasó al histórico San José, en el que pasó por un buen momento y gracias a ello fue transferido en 2017 al brasileño Ponte Preta, que estaba en Primera división. Pero esa su primera experiencia fuera de Bolivia no fue grata: jugó pocos partidos y en un entrenamiento se lesionó.
“Ir al exterior no es fácil, primero tuve que pasar una etapa de adaptación al equipo y a la Liga, pero cuando comencé a tener minutos de juego me lesioné, sufrí la rotura del tendón de Aquiles, pensé que era el fin de mi carrera”, recordó con cierta amargura.
Fue sometido a una cirugía y su recuperación demandó 10 meses, con tres sesiones de fisioterapia por día. Cuando volvió a jugar el equipo estaba en Segunda división y después se le presentó la posibilidad de pasar al Hermannstadt, de Rumanía, lo que aceptó.
“Fue un gran cambio, de Brasil, un país hermoso, pasé a uno donde hacía mucho frío, -20 y hasta -30 grados. Pero lo trascendente fue que seguía con molestias físicas, era muy fuerte el dolor en las prácticas y en los partidos, me medicaban para que pueda entrenarme y jugar”, dijo.
“En cierto momento no podía caminar cuando me ponía los cachos, era una tortura, por lo que consideré dejar el fútbol”, señaló. Entonces tuvo que seguir un tratamiento en España para recuperarse por completo. Corría 2018.
Caída, resurrección y título nacional
Una vez repuesto regresó al país, al equipo en el que surgió, Bolívar, pero volvió a tropezar con las graves lesiones: rotura de ligamentos de rodilla y fractura de peroné. “Toqué fondo en lo personal, fue otra lucha contra mi cuerpo y mi mente, porque tenía pensamientos negativos”, confesó.
Una vez más logró reponerse y no solamente volvió a jugar, sino que se consagró campeón nacional con Independiente de Sucre en 2021. “Fue un título que me devolvió al fútbol, fue algo muy especial para mí”.
Aunque cuando llega el momento deseado no siempre la primera reacción es la que uno sueña. “Ser campeón es lo que uno anhela, pero cuando lo logramos con Independiente entré en shock, pero luego fue una locura, corrimos, saltamos y festejamos. Creímos que no podíamos lograr el título, pero lo conseguimos”, expresó el jugador.
En cuanto a anécdotas, mencionó una cuando llegó a San José con el director técnico de ese equipo, el recordado Marcos Ferrufino. “Me preguntó si tenía huevos para jugar y le dije que sí”, refirió Alí, quien salió adelante en su carrera deportiva con mucho coraje.
El presente en Real Potosí y su vida personal
Ahora en Real Potosí el impulso es el análisis interno del grupo, así como las reflexiones y el buen trato que ofrece el presidente de la entidad, Freddy Marca.
“No comenzamos como queríamos, entonces hicimos una autocrítica y mejoramos. Conversamos con el entrenador y con el Presidente, quien no tiene pelos en la lengua y esos momentos de bronca sirven. Es alguien que cumple sus promesas. Todo eso hace que redoblemos esfuerzos”, dijo.
Un ejemplo de vida es su madre, Ana María Vega. “Es mi heroína, poco compartí con mi padre, entonces ella fue todo para mí, hizo lo imposible para que no me falte nada, es mi modelo de superación”, manifestó el futbolista.
Sus momentos libres los pasa fundamentalmente junto a su familia, con su esposa e hijo, porque no pudo disfrutarlos mucho cuando estaba en proceso de recuperación de sus lesiones; escucha música cristiana y en sus vacaciones juega pádel y tenis, otros dos deportes que le gustan mucho.
Mientras que, si de comida se trata, sus platos favoritos son la sopa de maní, el chairo, las parrilladas, el sushi y las preparaciones que contengan pescados.
La humildad es otro aspecto en el perfil personal de este destacado delantero, quien actualmente tiene 32 años y uno de sus objetivos es volver a ser convocado a la Selección Nacional, como sucedió entre 2017 y 2018.
Ser campeón con el elenco lila es el otro deseo que tiene el delantero potosino. “Aspiramos a lo máximo, pese a que luchamos contra clubes grandes que tienen planillas altas”.

