El Gobierno de Francia convocó a un gabinete de crisis por las protestas estudiantiles: casi 2.000 detenidos


El ministro de Educación dispuso el cierre preventivo de 400 establecimientos y la modalidad virtual en los centros con mayor riesgo

La policía antidisturbios se enfrenta a estudiantes franceses que protestan por la falta de recursos escolares.

Fuente: Infobae

Las protestas estudiantiles que sacuden a Francia desde la semana pasada se agravaron este jueves con incendios, bloqueos y enfrentamientos frente a decenas de institutos. El clima de violencia derivó en casi 2.000 detenciones y obligó al primer ministro

Las autoridades detallaron que 1.027 de los 3.700 lycées del país (institutos de enseñanza secundaria a los que asisten alumnos de entre 15 y 18 años) se vieron afectados por las acciones del movimiento, con bloqueos registrados en 222 de ellos. Cerca de 50 centros educativos de los alrededores de París fueron, según los responsables regionales, “escenario de violencia, enfrentamientos y daños”.



El malestar había surgido allí a raíz del hacinamiento en las aulas, la falta de profesores, el deterioro de las instalaciones y jornadas escolares extensas, que suelen extenderse de 8 de la mañana a última hora de la tarde. A esas demandas se sumaron pedidos para frenar la eliminación de puestos universitarios y el recorte de becas.

El ministro del Interior, Laurent Núñez, condenó lo que calificó como una “violencia desenfrenada”, mientras que el Gobierno sostuvo que las movilizaciones ya no responden a “la expresión legítima de las reivindicaciones de los estudiantes de instituto” sino que presentan “características de una situación de violencia urbana”, según fuentes del ministerio citadas por la prensa local.

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Los ataques contra personal docente y periodistas en ciudades como Marsella y Nantes intensificaron la preocupación por la violencia. (REUTERS/Lucien Libert)

En Marsella, un director de escuela y su adjunto fueron rociados con gasolina, y un periodista del canal de televisión M6 fue atacado en el mismo centro. En Nantes, los bomberos debieron apagar un incendio en la entrada de un liceo “tras una concentración marcada por la violencia contra el personal”, señaló la administración educativa de la región.

El transporte público también quedó en el centro de los disturbios. Las autoridades de Estrasburgo ordenaron suspender la circulación de los tranvías para “restringir los movimientos de alborotadores y manifestantes”, mientras que en Toulouse cientos de jóvenes invadieron las vías del sistema urbano, volcaron cestos de basura, provocaron fuegos y destruyeron paradas de colectivo. A esa lista se sumó Lille, donde un grupo con el rostro cubierto rompió la vidriera de una parada antes de que los equipos de emergencia apagaran las llamas de los contenedores volcados.

También se reportaron incidentes en Lyon y en Pantin, a las afueras de la capital. En la vecina Bélgica, la policía informó de manifestaciones y daños en varias escuelas de la ciudad de Lieja.

El balance oficial de la jornada arrojó 1.949 arrestos y 305 integrantes de las fuerzas de seguridad lesionados. El Ministerio de Educación sumó a esa cifra 65 trabajadores de los centros escolares y 170 alumnos entre los heridos.

Reclamos de los estudiantes y respuesta del Gobierno

Los universitarios se sumaron a la protesta con el corte de acceso a unos 30 campus, según un sindicato estudiantil. Raphael, de 17 años, quien participó de las manifestaciones en Estrasburgo y prefirió no dar su apellido por temor a represalias, describió así la situación en su colegio: “Somos 35 alumnos por aula. Con 35 grados en verano, es insoportable. No hay suficientes baños y hay filtraciones de agua en algunas aulas. El edificio se cae a pedazos y la cafetería es demasiado pequeña. No hay presupuesto ni recursos, y faltan vigilantes”.

En París, Salama Gargouri, de 18 años, apuntó a los horarios sobrecargados y a las trabas del proceso de admisión universitaria, mientras su compañera Janna Tahari cuestionó el desgaste que generan jornadas de diez horas diarias en la salud mental de los adolescentes. En paralelo, la policía abrió investigaciones internas por denuncias de uso desproporcionado de la fuerza contra tres jóvenes.

El hacinamiento de alumnos, el deterioro edilicio y la falta de presupuesto impulsaron los reclamos de la comunidad estudiantil. (REUTERS/Lucien Libert)El hacinamiento de alumnos, el deterioro edilicio y la falta de presupuesto impulsaron los reclamos de la comunidad estudiantil. (REUTERS/Lucien Libert)

Ante la escalada de violencia, Lecornu pidió a todos sus ministros suspender sus viajes previstos para los días siguientes, de manera que los delegados puedan dedicarse por completo a la gestión local del conflicto. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, mantuvo además una videoconferencia con los 36 fiscales generales del país para reclamar una “respuesta penal firme” frente a los bloqueos y los hechos vandálicos.

El ministro de Educación, Édouard Geffray, anunció que unos 400 establecimientos permanecerán cerrados el viernes por precaución, con clases virtuales en los que presenten riesgo para el alumnado por bloqueos o daños. Según el funcionario, el movimiento “ha cambiado” en los últimos días y quedó “tomado como rehén por grupúsculos ultraviolentos”; en X agregó que la violencia no privará a los estudiantes de su derecho a la educación.

El Ejecutivo anunció la creación de una plataforma de concertación para debatir los reclamos, aunque los sindicatos estudiantiles llamaron a continuar con los cortes de acceso a los establecimientos.

El gabinete de Lecornu atribuyó los disturbios a la izquierda radical y citó a los servicios de inteligencia para sostener que habían sido organizados por ese sector. Manuel Bompard, dirigente de Francia Insumisa (LFI), rechazó esa versión y acusó al oficialismo de “hundirse en teorías conspirativas”. El líder del partido, Jean-Luc Mélenchon, exigió precisar qué rama de los servicios de inteligencia había formulado esa acusación.

Mélenchon, candidato para las elecciones de 2027, había manifestado su respaldo a los manifestantes, lo que le valió críticas del oficialismo y de otros aspirantes a la presidencia. En un acto en la Fiesta de la Humanidad, celebró que se trata de una movilización inédita en cuatro décadas, aunque llamó a la “disciplina”, ya que las imágenes de contenedores incendiados “no hacen más que servir al adversario”.

(Con información de AFP, AP y EFE)