Las condenas a la dictadura de Maduro que provienen de Europa no han hecho mella en el comportamiento del régimen venezolano. Incluso las sanciones aplicadas por Estados Unidos y Canadá no han sido capaces de cambiar el rumbo de represión y abusos contra los derechos humanos que comete el Chavismo todos los días.
Los negocios siguen funcionando y es poca la de las presiones en la vida cotidiana de venezolanos, especialmente del Gobierno. Diferente es el caso del Mercosur, instancia de integración que expulsó a Venezuela del bloque, atendiendo a una cláusula que exige el respeto a los principios democráticos.
Recientemente el presidente Morales clamó a los países del grupo que reincorporen a Venezuela, que seguramente está sufriendo el impacto económico de esta medida. Y la incidencia se ha vuelto más intensa desde que Brasil comenzó a criticar a Venezuela. Se trata de un vecino muy poderoso, cuyas decisiones pueden ser determinantes. A la expulsión de embajadores le puede seguir un conjunto de complicaciones económicas lapidarias contra Venezuela. Bolivia podría perjudicarse también de continuar el camino trazado por Maduro.
Fuente: eldia.com.bo
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