Tras tres meses sin vender ni un solo avión, el director de IAG (Iberia/British Airways) acaba de encargar 200 aviones «malditos» 737 MAX. No es su primer movimiento a la contra de la industria.

Es normal que Boeing sea un convidado de piedra en el Air Show parisino, el salón de la aeronáutica europeo por excelencia. Airbus juega en casa y las compañías colman de pedidos a la compañía mientras Boeing se conforma con algunas migajas. Sin embargo, este año las señales eran peores que nunca: cero aviones. Cero aviones vendidos en el primer día de feria. Que se sumaban a los cero aviones Boeing 737 MAX vendidos durante abril y mayo. Un desastre sin paliativos, un castigo a un avión maldito por los errores de diseño y formación. Los mismos que hicieron que, en menos de dos años de vida comercial, dos de las aeronaves (el Lion Air 610 en octubre de 2018 y el Ethiopian Airlines 302 en marzo de 2019) se estrellaran.
Y, sin embargo, hoy Boeing, que hace dos días hasta se planteaba –por boca de su director financiero Greg Smith a Bloomberg– hasta cambiarle el nombre al avión de los desastres- puede presumir de un pedido descomunal: 200 aviones 737 MAX. Son los que Willie Walsh, el director de IAG (propietaria de British Airways e Iberia) ha encargado a Boeing en un golpe de mano destinado a nutrir de nuevos aparatos a sus líneas de bajo coste, como Vueling. Una jugada tan atrevida que hasta hizo caer durante unas horas la cotización en bolsa de IAG.
Fuente: revistavanityfair.es
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