Karen Arauz
Por principio me gusta la gente que hace las cosas con pasión. Encuentro loable la defensas por muy aguerridas que parezcan, cuando las motivaciones son legítimas. El tema es cuando surgen acciones o pronunciamientos que cruzan la línea entre entusiasmo y la irresponsabilidad e irracionalidad. Tanto peor cuando ésta se vuelve transgresión – la que, dependiendo de la fuente y la influencia-, puede desencadenar un verdadero estado de anarquía.
Si hay alguna frase demostrativa de entusiasmo desmedido, es la célebre de Evo Morales Ayma: "Me dicen, Evo, te estás equivocando jurídicamente, eso que estás haciendo es ilegal…bueno yo le meto nomás por más que sea ilegal. Después les digo a los abogados, si es ilegal legalicen ustedes, sino para qué han estudiado". Para los que pensaron que ésta era una gafe más de las múltiples que ya han pasado a ser parte de un diccionario folclórico de dichos que serán históricos, se quedan alelados cuando después de tres años, convencido de que funciona a la perfección -al menos para él- retrotrae a la memoria dicha frase, que encierra en sí casi una filosofía de vida para el oficialismo. Hace unos días, y en tono imperativo, apercibe a los alcaldes para quienes resulta complicado darse los modos de cumplir con los POAS y se encuentran con abultados saldos en las cuentas bancarias de su municipio de presupuestos asignados que no son gastados en obras y proyectos, instándolos a "meterle nomás, aunque sea ilegal".
Ciertos seguidores al pie de la letra de las enseñanzas de su líder, le andan metiendo nomás y hasta han perdido el "toque" y se han vuelto bastante burdos al momento de cumplir la orden. Varios quedaron paralogizados por la excepcional demostración de entusiasmo sin límite del ministro Romero, al ordenar cumplir con la ley de fuga, como si efectivamente creyera que existe. Es comprensible, los sofocones que les están propinando los constantes excesos de violencia y muerte sobre todo en Santa Cruz (el narcotráfico, ¿tendrá algo que ver?), le hayan provocado un exorbitante estado de neurastenia, al punto de cazar al primer sospechoso que se le antojó reunía todas las condiciones y no sólo sindicarlo aprioris con bastante mal gusto y peor juicio, sino que lo presenta ante la opinión pública, convirtiéndolo en una celebridad como sicario para acto seguido, tener que convertido en una víctima de apresuramiento, ineficiencia y barroquismo.
Los enlatados de la televisión, profusamente muestran a machísimos policías que despachan sin asco a avezados delincuentes. Seguro, estas hazañas son muy taquilleras. Pero en la vida real y en países en los que las leyes son más que un fastidio que hay que obviar, si un policía liquida a un ciudadano, por muy manos en la masa que se lo halle, deberá responder a un proceso investigativo interno, para establecer, si es que no hubo incapacidad y aturdimiento al liquidar a un malhechor. No está claro si la ley de fuga que propugna Romero fielmente duplicado por su espadachín Pérez, la ha sacado de la dictadura franquista, cuando evidentemente, era práctica reiterada. Claro, era una dictadura y de las más vigorosas en la historia del mundo. Nunca dijo que todas estas ocurrencias sui géneris no cabrían si la administración de justicia fuera correcta.
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Es que los derechos de los humanos, son nomás un incordio para algunos. Hay una otra ley que tampoco existe como tal, pero que bien se la practica y es la ley de la selva. O la ley del más fuerte. O tal vez podemos aludir a otra: la ley del oro. El que tiene el oro tiene la ley. Y hasta podríamos acuñar una nueva: la del poder. El que tiene el poder, tiene la ley. Ni hablar de la genial ley de Murphy. Es así que divagando, estas no leyes nos aproximan a lo cotidiano pues están remplazando a aquéllas que algunos suponemos que debíamos respetar y que son las leyes de un país democrático y civilizado. A no olvidar que esas licencias son privativas del grupo gobernante. Usted, ni lo intente.
Como anillo al dedo ,- aunque más parece un combazo en la frente- el Gobernador de Chuquisaca ha "decidido" desobedecer la orden judicial de la Corte de Chuquisaca que dispone que la gobernación debe cancelar a Soboce, más de 90 millones de dólares en justa y legal compensación por la expropiación del 33% de sus acciones en Fancesa. Es más, en conferencia de prensa, ha sentenciado que no pagará un solo centavo y ha hecho un llamamiento a los movimientos sociales, para que lo secunden en la determinación lo que significa que él, también, se pasa el ordenamiento jurídico por el forro.
En este extendido período de gobierno del MAS, se han promulgado como mil y pico leyes. Esto es jauja. Para lo que se cumplen éstas y las anteriores y por los constantes llamados a delinquir de un modo tan institucionalizado -empezando de arriba hacia abajo-, debiéramos considerar si no sería más barato y menos vergonzoso que cerremos el país y dejemos que el último apague la luz.