Decir o mostrar la verdad no parece ser algo que identifique al gobierno actual. Desde que Luis Arce Catacora asumió la presidencia, los discursos, actos y marchas han estado plagados de datos inexactos, cuando no simplemente de falsedades; y van desde su hiperbólica estimación de las marchas pagadas a campesinos y asistencia extorsionadora obligatoria de todos los empleados públicos a sus actos políticos, hasta la campaña mentirosa de socialización por la fecha del CENSO que el gobierno pretende en el fondo no realizar.
¿Por qué miente Arce Catacora? La mentira en política tiene una larga historia. En la antigüedad, Platón justificó las “mentiras nobles” cuando el gobernante afirma algo falso para producir un bien a su pueblo. La mentira noble se justifica, como el viaje de los Reyes Magos cada enero, para poder dar a los niños mágicos regalos. Es un tipo de mentira basado en el paternalismo y donde los ciudadanos son considerados como infantes que son desinformados para recibir bienes de sus gobernantes.
En el Renacimiento, la mentira se justificó como “necesidad del gobierno” para sobrevivir políticamente. Así, en El Príncipe Maquiavelo afirmó: “Los hombres son tan simples y se someten a tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encuentra siempre a quien se deja engañar”. La justificación descarnada de la mentira en función del poderoso, y por ende la separación entre ética y política, se convirtió a Maquiavelo en un autor maldito al que se le resume con la frase: “El fin justifica los medios”.
Tilín, no miente para salvarse ni para proteger a nadie. Su última aparición en la marcha, dizque de apoyo al gobierno, tuvo como eje la crítica al comportamiento de los inexistentes opositores de derecha, ya las falsas confabulaciones de golpes de estado que se vendrían gestando a partir del reclamo de las regiones más pobladas de Bolivia para que se realice el censo el 2023. Es claro que no se tratará de un comportamiento improvisado, sino de una estrategia meditada. ¿Qué obtiene el presidente desubicado con su errática sustentada de hechos falsos?
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En primer lugar, aprovechar un conglomerado comprado de falsos masistas, para una foto que pueda servirle como argumento de que su gobierno está apoyado por una masa ciudadana que está lista hasta morir por su liderazgo (cuando todos sabemos que huyen como lloronas al saberse descubiertos), y de esa manera intentar generar temor en quienes le dieron un plazo para presentar toda la información comprometida que respalde un calendario censal en base a lo supuestamente hecho por el INE hasta la fecha, que hubiera servido para llevar a cabo el censo en el mes de noviembre de este año. Piénsese simplemente que hace escasamente tres meses, el gobierno decía que tenía todo programado, trabajado y avanzado, para que el censo se lleve a cabo este año en curso. Arce Catacora no solo miente, sino que exhibe sus mentiras constantemente,
En segundo lugar, sus afirmaciones están dirigidas principalmente a sus seguidores que están aprovechándose de su gestión presidencial, y no así a todos los masistas, ya que, aunque lo nieguen, existe un claro rompimiento entre los evistas y quienes hoy en día tienen el poder de decisión en sus manos. Que si mantienen (como está ocurriendo) esta ruptura, terminarán descubriendo como enemigos de su gestión al poderoso narco poder del Chapare.
El presidente, a través del vocero presidencial, acusa a la prensa de deshonestidad y hasta de ser “el enemigo del pueblo boliviano”, intentando mostrar algunos medios privados, como los ejes articuladores de una férrea y peligrosa oposición. Así, de manera descarada, intenta mostrar a El Deber, Los Tiempos ya Página Siete, como la prensa que debería desaparecer para que únicamente el pueblo se informe a través de los medios financiados con los propios recursos del erario nacional.
La práctica de la mentira y el ataque a quienes informan son caras de la misma moneda. Pero en ambas actitudes se expresa una posición más subversiva y radical: el relativismo de la verdad. El intento de mostrar que la verdad no existe y que toda la prensa está en función de los intereses corporativos, y que su intención es el de reforzar la idea de que el sistema político está corrompido. Lo cual es cierto que le guste o no al gobierno
Por ello, en tercer lugar, la razón más importante: el gobierno actualmente para cambiar el orden político. La mentira en el resentido y regionalista presidente, es un acto de deslealtad con la democracia liberal de masas. Partiendo del cinismo, critica al régimen político y reivindica su derecho a cambiarlo o, en palabras más sencillas, a “desmontar el sistema”. Poner en discusión desde el gobierno la idea de la verdad independiente, lo cual conllevaría a abrir el camino a la legitimación del uso de la mentira en el poder, y por ende a la justificación de acciones sin escrúpulos. Llegados a este punto, el autoritarismo total solo queda a un corto paso.
Estamos en un camino que no conocemos a dónde nos trasladará, la mentira en política (con sus implicaciones) el dardo, ya no externo, sino interno, que acecha a nuestra democracia, tiene un Arce que requiere para el “desmontaje del sistema”, aumentar la cohesión nacional y un gran apoyo popular interno: un desafío difícil, pero no imposible contando con el poder y el manejo de las fuerzas del orden más una justicia servil. Ello puede intentarse con el clásico recurso de atemorizar a la población, creando amenazas que justifiquen un enfrentamiento con la región más pujante y desarrollada de nuestro país y que se está convirtiendo en el mayor peligro del poder centralista que se ejerce desde el occidente del país.
De modo complementario, ¿cuánto puede Arce alterar la democracia boliviana? Parece una pregunta ingeniosa cuando se piensa que estamos ante una democracia sometida a un poder judicial servil, ya un poder electoral manejado y controlado por maquiavélicos informáticos capaz de transformar la peor derrota en una mayoría absoluta en cualquier elección.
En nuestro país, la identidad nacional y la ideología democrática se está perdiendo como en ningún otro lado. Pero las novedades existen en política y la historia está llena de hechos imprevistos y una de ellas se está dando en Santa Cruz, donde la población de manera desprendida, sin ningún tipo de prebendalismo como hacen los masistas con los ingenuos campesinos y los necesitados funcionarios públicos, se está convirtiendo en “defensores de la democracia” demostrando dignidad y una identidad regional asumida por todos los habitantes que residen y trabajan en este departamento.
En resumen, la realidad no espera a contar con antecedentes para existir, existe por necesidad de subsistencia y para que prevalezcan los principios y valores que Arce y el corrupto Morales desconocen.
Alberto De Oliva Maya
