Diego García Sayán: “El caso Tipnis no ha llegado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos”


Presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

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Diego García Sayán dijo que todos los países latinoamericanos tienen problemas carcelarios. Foto: CORREO DEL SUR.



EL DEBER, Sucre

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El presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Diego García Sayán, estuvo en Sucre para disertar en el seminario internacional Control de convencionalidad, garantías de los derechos humanos, que se realizó entre el 9 y el 11 de septiembre. En la capital del país también firmó un convenio de cooperación con el Tribunal Constitucional Plurinacional.

Una comisión de indígenas bolivianos presentó una denuncia por la construcción de una carretera que atraviesa el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), ¿llegó ese caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos?

El caso Tipnis no ha llegado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La Corte es un tribunal en el que llegan algunas causas que analiza la Comisión Interamericana; cuando se agota todo ese trámite algunos temas son seleccionados por la Comisión y son conducidos a la Corte. La CIDH tiene muy pocos casos de Bolivia, hemos visto un comportamiento muy constructivo de la representación boliviana en los casos que han sido ventilados en pleno cumplimiento de los procedimientos, plazos, y contratando abogados de mucha calidad. No tenemos ninguna queja, ni pública ni privada; si la tuviera no la haría conocer pero este reconocimiento lo hago porque el papel que Bolivia viene jugando con la CIDH es muy constructivo.

¿Cuántas audiencias ha instalado la CIDH en Bolivia?

Hace cuatro o cinco años tuvimos la posibilidad de celebrar audiencias públicas en Bolivia, a invitación del Estado. El propósito no era juzgar a Bolivia, sino que se conocieran otros casos de distintos países para que la gente conozca cómo funciona el tribunal. Miraríamos con mucha esperanza la posibilidad de regresar en un futuro no muy lejano.

¿Qué casos tiene Bolivia en la CIDH?

De Bolivia no recuerdo más casos que el Pacheco – Tineo que está para sentencia. Pacheco-Tineo es un caso que está en trámite y se debe resolver en los próximos meses. Hay otros que están en proceso de supervisión de cumplimiento después de que se sentenciaron en su momento.

¿Cómo evalúa la situación carcelaria en Bolivia?

Como Corte no hacemos informes ni evaluaciones de situaciones de países, solo nos pronunciamos en casos.

Hasta donde recuerdo no hemos tenido ningún caso referido a una situación penitenciaria en Bolivia. Sin embargo, más allá de Bolivia, en América Latina el sistema penitenciario ha explosionado hace tiempo, la capacidad de habitación ha sido largamente excedida; nuestros centros penitenciarios en Latinoamérica, con muy pocas excepciones, no son centros de rehabilitación, sino son centros de mayor hacinamiento y de generación de más criminalidad. Es un tema serio que se plantea de explosiones en uno y otro país que como continente tenemos un reto enorme que enfrentar con políticas sensatas, viables que tampoco generen a la población preocupación sobre su seguridad ciudadana.

Hay que pensar que esta alternativa de meter a la cárcel a cualquiera que haya cometido un crimen es algo que llevaría a los sistemas penitenciarios a explosionar en cualquier país del mundo.

¿Cuáles son los retos en Bolivia para garantizar el respeto de los derechos humanos?

Hay una norma constitucional importante en Bolivia acerca del papel, el grado de compromiso del Estado Plurinacional con los tratados internacionales de derechos humanos que es de los más avanzados de América Latina y que, sin duda, traza una especie de hoja de ruta para las instituciones nacionales para ver cómo cumplir con ese reto.

No se trata de un compromiso que toca solamente a un Gobierno sino a todos los órganos del Estado, eso implica un reto grande porque significa responsabilidades en todos los niveles de la administración pública y la judicatura, pero me parece que hay una línea de acción importante de defender y respetar los derechos humanos. No significa solamente no violarlos (los derechos) sino asegurar que esto sea garantizado.

El debido proceso, la libertad de expresión, de tránsito y eso genera problemas en todas las sociedades, hay siempre retos y amenazas, y generar y fomentar una amplia cultura democrática es una tarea que nunca se termina.

El respeto a los derechos humanos es fundamental en democracia