Liderazgos políticos intrascendentes


¿Está Bolivia pasando por liderazgos intrascendentes? Es la pregunta que nos deja el accionar de quienes hoy en día manejan las riendas del poder nacional, regional y local. Y la respuesta la podemos encontrar diariamente en las redes sociales, noticias, etc. Mucha gente los denomina triviales también, ya que no sobresalen de lo ordinario y común de los políticos corruptos que los últimos 20 años hemos visto, carecen de toda importancia y novedad para la historia de Bolivia, salvo Evo Morales, llamado el presidente corrupto indígena, que tuvo el periodo presidencial más largo de nuestro país.

Todos los actuales llamados líderes, se dejaron llevar por el ego, una obsesión por la imagen pública y el cuidado de una reputación deteriorada: Arce Catacora, Camacho, Manfred Reyes Villa, Johnny Fernández y Eva Copa son claros ejemplos de estos liderazgos intrascendentes, solo se ocupan de lo poco importante o relevante y no así a crearse respeto ya trascender en el tiempo como lo hicieron en el pasado líderes como Paz Estenssoro, Siles Suazo, Paz Zamora, Banzer, Quiroga Santa Cruz, Max Fernández, Lechín Oquendo, Barrientos…

Arce Catacora viene ganando notoriedad por su estilo de liderazgo autoritario y egoísta, con una personalidad típica del cholo socialmente resentido, que pretende con este actuar ganarse la simpatía del occidente del país para convertirse en el referente electoral del 2025 del partido MAS y de la población alteña. Su estilo de liderazgo autoritario, su falta de respeto por los derechos ciudadanos, las libertades civiles y el manejo del poder judicial de manera política para llamar e intentar acabar con la oposición del departamento cruceño, le está llevando a ganar muchos enemigos internos de su partido y externos de una mayoría de la sociedad boliviana en su conjunto. Por fin, su ego presidencial está causando divisiones profundas en la sociedad boliviana que en el futuro serán muy difíciles de enmendar.



Así también, podemos hablar del liderazgo ego centrista, autoritario y confrontacional de Luis Fernando Camacho. Héroe y valiente del 2019 hasta que participó del gobierno de Añez. Este, desde que asumió la gobernación de Santa Cruz, se centró en impulsar políticas y proyectos que estaban ligados a reforzar su imagen como líder fuerte, contestatario y exitoso ante el poder de Arce Catacora, en lugar de ocuparse del bienestar de la población cruceña y en resolver los problemas reales que aquejan al departamento. Además, su estilo de liderazgo autoritario y confrontacional, combinado con su tendencia a insultar y denigrar a aquellos que lo criticaban o se oponían a él, le ganaron muchos enemigos y está terminando de dividirse profundamente a la sociedad cruceña. Así vemos que nuestro estatuto autonómico aprobado.

Pero sigamos en este análisis de líderes intrascendentes que ocuparon cargos gracias a la confianza recibida en las urnas electorales y que están siendo objeto ahora de rechazo y de duras críticas por el comportamiento desleal con su electorado. Hablemos de Manfred Reyes Villa, el líder Chukuta hecho el Qhochala, el más experimentado de todos los que están en esferas gubernamentales y que lastimosamente su personalidad angustiosa de poder, puso en práctica lo que se llama hipocresía política.

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La hipocresía de los gobernantes es un tema muy relevante y polémico en todo el mundo, ya que son muchos los casos en los que los líderes políticos no cumplen con lo que prometen y actúan de forma contradictoria a lo que predican, pero en este caso en particular, vemos hipocresía y traición a los valores y principios que deberían tener un político en su liderazgo. Reyes Villa, socio y amigo de toda la vida de los gobiernos pasados, de Banzer, de Paz Zamora, de Gonzalo Sánchez De Lozada, quiere hoy en día alejarse de ese pasado para acomodarse como comodín para el año 2025. Lo más triste de todo, es su traición a quien, por sus actos valientes y heroicos del 2019, nos referimos a Camacho, pudo lograr su retorno a Bolivia y gozar su regreso a la política ocupando la alcaldía cochabambina. Él lo sabe, pero como buen imitador de Poncio Pilato se lava las manos.

Este ejemplo claro de hipocresía política, afecta la calidad de la democracia. Si los ciudadanos no confían en sus líderes políticos, es menos probable que participen activamente en la vida política y que respeten las decisiones tomadas por el gobierno. Además, si los políticos no cumplen con sus promesas y actúan de forma contradictoria a lo que predican, esto puede generar desilusión y desencanto entre los ciudadanos, lo que a su vez puede favorecer el fortalecimiento de movimientos sociales, políticos, extremistas y populistas, que es nuestra realidad actual.

Eva Copa y Johnny Fernández, son también hipócritas, pero con el aditivo de ser también mitómanos convulsivos, los otros son de pequeña intensidad. Estos alcaldes han predicado en su momento ciertos valores y principios, pero luego los traicionaron con sus acciones. Predicaron la austeridad y la reducción del gasto público, pero luego somos testigos de cobranzas absurdas internas para mantener el empleo a sus servidores públicos, se conceden beneficios desproporcionados y manejan las licitaciones pensando en un % mínimo de ganancias personales. Esto no solo es una traición a sus principios, sino que también es una muestra de falta de respeto hacia la ciudadanía, que espera que sus líderes den ejemplo y actúen con honestidad y transparencia.

Presentan características que ponen en peligro el funcionamiento de la democracia. Uno de estos rasgos es la mitomanía, que se refiere a la tendencia a mentir de manera compulsiva, y a creer en sus propias mentiras. Eva Copa aprendió muy bien de su maestro, el viejo líder masista Evo Morales y Johnny tiene el don natural, su vida fue una mentira. Estos políticos tienden a distorsionar la realidad y a crear su propia versión de los hechos, lo que puede generar desinformación y confusión entre la ciudadanía, lo que les encanta realizar. Tal es el caso de la participación de Eva Copa en la sucesión presidencial de Añez como presidenta del Senado. Este pequeño gran detalle, sacó a relucir también una característica del aimara, que es la traición tardía o tempranera, como lo dijo Filemón Escobar en su oportunidad, refiriéndose a Evo, sin importarle a quien…  Y Fernández de haber participado en hechos de corrupción en la gestión de la exalcaldesa Sosa. Los dos inventan historias para victimizarse o para justificar sus acciones.

Ustedes dirán, todos los políticos son mitómanos, correcto, pero el campeón Evo Morales ahora no ejerce cargo público alguno y lo que es peor para él, es que ni sus propios apoyo creen en él, ahora tienen nuevos mentirosos que están aprendiendo a imitarlo.

Ahora bien, este liderazgo intrascendente a nivel nacional, tiene algo en común. El empoderamiento de grupos cercanos al poder de estos líderes. Todos ellos pueden ser problemáticos cuando el único objetivo es el enriquecimiento personal. Este tipo de comportamiento se describe como «corrupción» y está teniendo consecuencias negativas tanto para el país, para los departamentos y para los municipios, como para la imagen de cada uno de estos líderes llamados políticos y no delincuentes.

En lugar de empoderar a: Esposo, hijos, primas hermanas, amantes, amigos y familiares cercanos, serían más beneficios para el país si este liderazgo intrascendente promueve programas, leyes y prácticas que favorecen el interés general y no el interés personal. Esto puede incluir la implementación de medidas de transparencia y rendición de cuentas, la lucha contra la corrupción y el nepotismo, y la creación de un ambiente de negocios justo y equitativo que fomente la inversión y el desarrollo económico sostenible.

Es importante recordar que el liderazgo de un país es un trabajo que requiere responsabilidad y compromiso con el bienestar de toda la población, no solo de unos pocos. El empoderamiento de grupos cercanos al presidente solo para beneficio personal es una práctica que no debería ser tolerada y puede socavar la confianza en las instituciones gubernamentales y el liderazgo del país.

Entiendan que la obsesión por el poder, la hipocresía y la mitomanía de todos estos líderes eventuales tiene un impacto negativo en la democracia por varias razones. En primer lugar, genera desconfianza y desilusión entre los ciudadanos, que se sienten engañados y manipulados. Cuando los líderes políticos mienten con frecuencia, la ciudadanía pierde la fe en la política y en sus representantes, lo que puede llevar a la apatía y al desinterés por participar en el proceso democrático. En segundo lugar, todos estos defectos juntos distorsionan el debate público y las decisiones políticas. Si los líderes políticos se basan en mentiras, en información falsa para tomar decisiones, en sus egos de poder, en sus intereses personales y en el nepotismo, es más difícil que se tomen las medidas correctas y que se resuelvan los problemas de manera efectiva.

No dejemos en el futuro cercano, que siga apareciendo esta calidad de líderes intrascendentes, que lo único que hacen, es favorecer a los populistas, extremistas e interculturales, que se aprovechan de la desconfianza y el desencanto de la ciudadanía para promover soluciones simplistas y demagógicas. Es necesario que la ciudadanía esté alerta y crítica ante las mentiras y las exageraciones de los políticos, y que se promueva la transparencia y la honestidad en la política. Solo así podremos construir una democracia sólida y eficaz, capaz de responder a los desafíos y las necesidades de la sociedad. Recuerda que las menonitas bolivianas no se callaron y hablaron, este hecho les mereció un guion adaptado que consiguió un OSCAR en el mundo del cine. No callemos y hablemos para que los corruptos desaparezcan y podamos ganar una nueva y creíble DEMOCRACIA.

Cambiemos la justicia. ¡¡FIRMA YA!!

 

 

Alberto de Oliva Maya