Bolivia en el mundo de Trump y Trump en Bolivia


El presidente Rodrigo Paz acuñó la frase «Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia» como directriz gubernamental con el objetivo de romper definitivamente los lazos con el bloque conformado por Nicaragua, Venezuela, Cuba, Irán, China y Rusia. Sin embargo, la relación con algunos de estos países parece mantenerse vigente, como lo evidencia la exportación de carne a China.

Hasta octubre de 2025, Bolivia exportó carne bovina por más de $us 173 millones , siendo China y Rusia los principales destinos. Además, el fallido Decreto Supremo 5503, que finalmente fue abrogado, planteaba una apertura total de las exportaciones.



La intención política es evidente: se busca distanciarse de un grupo de países vinculados ideológicamente al MAS para privilegiar las relaciones con otros. En este sentido, la administración de Paz pretende mantener vínculos particularmente estrechos con Estados Unidos, Europa, Chile, Brasil y también con China, lo que revela una estrategia de equilibrio complejo.

Mientras tanto, el escenario global ha sufrido transformaciones profundas impulsadas por el gobierno de Donald Trump. Su política arancelaria y de guerra comercial no solo apunta contra China, sino también contra sus propios aliados europeos.

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A esto se suma su injerencia en los conflictos de Ucrania y Gaza, así como su intervención en Venezuela. La pretensión de ejercer control físico y militar sobre Groenlandia no es un asunto menor, y su propuesta de crear una «Junta de Paz» como organismo internacional alternativo a Naciones Unidas redefine las reglas del multilateralismo.

En este contexto, el Foro Económico Mundial de Davos 2026, celebrado del 19 al 23 de enero, reunió a líderes mundiales, CEOs y académicos, dejando en evidencia que el orden global ya no es el mismo. El discurso del mandatario canadiense, por ejemplo, reflejó la incertidumbre predominante. Sin embargo, Rodrigo Paz no asistió a este evento clave para entender la reconfiguración internacional. Tanto el Canciller como el Ministro de Economía de Bolivia se limitaron a ofrecer un pobre testimonio de su viaje, sin abordar los cambios que el mundo experimenta.

El mundo ha cambiado, pero ninguna autoridad boliviana lo explica; por el contrario, parecen ocultarlo.

Posteriormente, Paz asistió al evento de la CAF en Panamá, donde propuso convertir a Bolivia en un eje de integración regional y logística. Planteó aprovechar la posición geográfica del país para conectar a los cinco países limítrofes, ofreciendo infraestructura y corredores hacia Chile, bajo el lema «Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia, capitalismo para todos». No obstante, la propuesta ignora las dinámicas reales de la geopolítica regional.

El gobierno de Trump presiona actualmente a Chile para que abandone un proyecto conjunto con China que permitiría una conexión directa por cable de fibra óptica, lo que garantizaría a Chile internet de alta velocidad. Dado el significativo intercambio comercial entre Chile y China –especialmente por la exportación de cobre–, los intereses chilenos están claramente alineados con el gigante asiático, no con Bolivia.

La presión estadounidense busca limitar la soberanía tecnológica de Chile, pero Paz parece no interpretar esta realidad y persiste en la idea de que Bolivia puede ofrecer algo sustancial a su vecino, cuando el mundo se mueve en otra dirección.

El presidente Trump ha convocado a una cumbre con los líderes de la región afines a Estados Unidos para el 7 de marzo. Rodrigo Paz está invitado junto a Milei, Noboa, Bukele, el recién electo presidente chileno Kast, el mandatario de Paraguay y el de Honduras. Sin embargo, la cita no será un espacio para debatir o intercambiar propuestas sobre cómo Bolivia puede insertarse en el mundo, sino para alinearse con Trump, subordinarse a sus intereses y cerrar espacios a China, Rusia, los Brics e incluso al acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.

Lamentablemente, para quienes no desean mantener relaciones soberanas y multilaterales, «el mundo es Trump». Bolivia enfrenta el desafío de definir su lugar en este nuevo orden sin renunciar a su autonomía ni a una visión equilibrada de las relaciones internacionales.

Manuel Morales es investigador.