El programa cuenta con el apoyo internacional de organizaciones como Adveniat y la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), que contribuyen al financiamiento de las becas para los participantes.

Fuente: ANF
La Comisión Episcopal de Prevención y Cultura del Cuidado de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) y la Facultad de Teología “San Pablo” de la Universidad Católica Boliviana (UCB) impulsan la especialidad “Investigación de los Delitos contra Niña, Niño y Adolescente en Ambientes Eclesiales: Normativa, Procedimientos y Criminalística”.
Este un programa académico busca fortalecer la formación profesional para enfrentar casos de abuso y garantizar ambientes seguros dentro de la Iglesia. Según sus impulsores, la iniciativa surge como respuesta a la necesidad de proteger la dignidad de las personas más vulnerables y contar con especialistas capaces de investigar este tipo de delitos.
Durante el acto inaugural, monseñor Giovani Arana, obispo de la diócesis de El Alto y secretario general de la CEB, afirmó que la creación de esta especialidad responde a un “imperativo ético y humano”. Además, señaló que frente a las realidades dolorosas de abuso no basta la buena voluntad, sino que se requiere formación técnica, claridad normativa y procedimientos rigurosos que pongan siempre a la persona en el centro.
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Según la nota publicada por la CEB, el programa tiene un enfoque técnico orientado a profesionalizar la etapa de investigación previa. Según monseñor Eugenio Coter, obispo del Vicariato Apostólico de Pando y presidente de la Comisión Episcopal de Prevención, hasta ahora muchas investigaciones recaían en personas de buena voluntad o en canonistas sin herramientas de criminalística, por lo que la especialidad busca formar expertos capaces de conducir procesos con transparencia, reserva y rigor.
La formación contempla diez módulos académicos y dos simposios presenciales centrados en el análisis práctico y el estudio de casos. En esta primera versión participan 44 estudiantes provenientes de 16 jurisdicciones eclesiásticas del país y de la CEB; el 80% son laicos, principalmente profesionales del derecho y las ciencias sociales, y el 20% clérigos.
Las autoridades académicas destacaron que el programa busca contribuir a una Iglesia más transparente y comprometida con la prevención en la que los profesionales formados puedan ayudar a investigar, sanar heridas y evitar nuevos casos de abuso.