La Corte instó a Bolivia y a Chile a “continuar el diálogo e intercambio en un espíritu de buena vecindad para abordar asuntos relacionados a la salida soberana al Océano Pacífico, cuya solución ambas partes han reconocido como un asunto de interés mutuo”.
Por eju.tv / La Paz / Video: Radio Erbol
La sentencia de 2018 de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) no cerró de forma definitiva el tema marítimo entre Bolivia y Chile y sus alcances y consecuencias tienen que ser reconocidos, afirmó este lunes el ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo.
Al recordar los 147 años de la defensa de Calama por el patriota Eduardo Abaroa, que se conoce como el Día del Mar, el canciller señaló que se debe trabajar en una “diplomacia inteligente” que permita acercar a Chile a un diálogo para abordar el derecho boliviano de volver a las costas del océano Pacífico.
“El fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2018 tiene que ser reconocido en tanto sus alcances y consecuencias, pero también hay que dejar claro algo: dejó abierta la puerta al diálogo, no la cerró definitivamente. Esa es una mala interpretación que he escuchado en varios medios y también de analistas. Obviamente ahí necesitamos nosotros como bolivianos, ya como Cancillería, plantear una diplomacia inteligente”, afirmó en una entrevista con Radio Erbol.
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Bolivia acudió en 2013 ante la CIJ exigiendo que Chile reconozca los compromisos históricos de negociar una salida soberana al Pacífico, arrebata en 1879 tras la invasión y posterior guerra.
La justicia internacional falló a favor de Chile, empero afirmó que su determinación no debe ser tomada como un impedimento para que los dos países reinicien sus conversaciones para tratar la aspiración boliviana.
Textualmente parte del fallo refiere: “No obstante la conclusión de la Corte no debe entenderse como un impedimento a que las partes continúen su diálogo e intercambios en un espíritu de buena vecindad, para atender los asuntos relativos a la situación de enclaustramiento de Bolivia, solución que ambas partes han reconocido como un asunto de interés mutuo con la voluntad de ambas partes pueden llevarse a cabo negociaciones significativas”.
Con ese respaldo, Aramayo subrayó la necesidad de “construir confianza” porque sin él “no hay diálogo” posible.
Los cancilleres de Bolivia, Fernando Aramayo, y de Chile, Francisco Pérez Mackenna. Foto: MRE
En esa línea, destacó el acercamiento que estableció el gobierno del presidente Rodrigo Paz con la nueva administración del mandatario José Antonio Kast, con quien se perfila una agenda de nueve puntos sobre temas de interés común y de beneficio para ambos pueblos.
Sin precisar si en esos nueve puntos estará el tema marítimo, Aramayo explicó que “dialogar es suspender temporalmente, a veces, principios y valores, no negarlos”.
“Suspenderlos y ponerse en el lugar del otro, para poder ver las realidades desde la perspectiva del otro. Esto ya genera una transformación. Desde esa perspectiva uno ya valora por qué es importante, por qué es una demanda, una necesidad, algo vital, por qué se constituye un interés la materia de la que se está dialogando. Uno retoma luego sus principios y sus valores, pero ya internalizó la perspectiva del otro. Hay que hacer este ejercicio”, dijo.
Para trabajar en esa mesa de diálogo, el canciller anunció que se prepara un nuevo encuentro con su similar chileno Francisco Pérez Mackenna y no descartó la posibilidad de que pueda visitar Bolivia.
Insistió en que se debe “ir construyendo una suerte de interdependencia positiva y avanzar paso a paso en soluciones concretas en otras materias que hasta definan una dinámica de diálogo”.
Bolivia y Chile mantienen sus relaciones diplomáticas interrumpidas desde el 17 de marzo de 1978, tras el fracaso de negociaciones marítimas. Hasta el momento, las relaciones se mantienen a nivel de consulados.
