El gobierno que preside Rodrigo Paz Pereira ha dado un paso fundamental para salvaguardar la seguridad de la República, con la promulgación de la ley de “estado de excepción”, que permite al primer mandatario recurrir a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, para que actúen en caso de que exista amenaza externa, conmoción interna o desastre natural.
Bolivia está hoy en una situación de crisis extrema, con cercos en sus carreteras y caminos, que hacen de nuestra patria algo similar a un “estado inviable”, que, como todos sabemos, es un paso anterior al llamado “estado fallido”, a la catástrofe total, de lo que nos ocupamos en una nota anterior.
El gobierno de Bolivia está acosado por todos lados, con un evidente afán de derrocar al presidente Paz, manifestado principalmente por los líderes evistas que encabezan esta intención. El método de los bloqueos de carreteras, inhumano y canalla, es el elegido para este descabellado intento golpista que se aferra a todas las exigencias de la turba, que son muchas, pero no menciona la única importante de los jefes sublevados: la vía libre para el narcotráfico.
Ya lo ha dicho el presidente Paz, al momento de promulgar la Ley 1740, que el mayor peligro para la democracia en el país es el “narcoterrorismo”. Si no se actúa a tiempo, con todos los instrumentos de defensa que permite la constitución y las leyes, es cosa segura que, sumados a tantas miserias, nuestro destino será convertirnos en un “estado fallido”, es decir en un territorio sin Dios ni ley, donde el crimen, el robo y las violaciones sean el pan diario.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El problema moral que creemos tiene el presidente y todos quienes le rodean, además de la mayor parte de la población, es si cuando se aplique el “estado de excepción” puedan suceder muertes de inocentes. Ese es un peso de conciencia muy grande. Si los bloqueadores persisten en dejar con hambre a ciudades como La Paz, Cochabamba y otras, y para colmo lanzan dinamitas y disparan con armas de fuego, el resultado va a costar luto. Seguramente que de ambas partes.
¿Pero por qué ese afán de bloquear durante cinco semanas al grito de que renuncie el presidente? ¿A quién o a quiénes les beneficia tanto que el presidente se vaya? ¿Alguien pensaba que en medio año Rodrigo Paz iba a reponer todo el desbarajuste dejado por Evo Morales y Arce Catacora? Si todos los mandatarios hubieran cumplido con sus ofrecimientos de cuando eran candidatos, Bolivia, desde 1825 a esta parte, tal vez sería como Suiza, ese sueño de los ingenuos.
Mas la realidad es otra, porque a quienes interesa que la democracia boliviana naufrague es a los narcotraficantes. A las mafias nativas y a las del exterior. A esas gavillas del Chapare o de afuera que ¡vaya noticia!, contrabandearon más de cien toneladas de cocaína vía Chile, todo un récord mundial destinado a drogar a medio universo. Les va tan bien a estos sujetos que, como en México o Colombia, ya han empezado a ejecutar a balazos a sus enemigos que les disputan el negocio.
¿Por qué los campesinos y la gente pobre se integran a los bloqueos de caminos? ¿Por ideales políticos? Lo hacen porque piensan que, obedeciendo a los líderes, van a salir de la miseria con el presunto gobierno que vendría. Eso nunca ha sucedido. La pobreza solo mejora en los índices tramposos que elaboran los gobiernos como el de Evo Morales. Y lo hacen también porque la mayoría recibe una paga por estar sentados bajo el sol o la lluvia evitando el paso de todo vehículo, cuya cabina se convierte, con los días, en dormitorio, comedor y baño de los desdichados conductores. La masa de atrincherados no llega a comprender el mal que están produciendo y cuan grande es el retroceso en la economía, que finalmente les va a perjudicar a ellos.
En el fondo – ya se sabe – son los narcos quienes lideran estos bloqueos que empezaron siendo políticos. Ahora está claro que ya tenemos circulando sicarios “narcoterroristas” y serán ellos a los que el “estado de excepción” tendrá de combatir y derrotar antes de que sea demasiado tarde. Para ganarles, tanto los militares como los policías también deberán defenderse y atacar con sus armas. Esperemos que antes de que suceda el primer choque los bloqueadores retornen a sus hogares y tomen sus instrumentos de trabajo antes que piedras y petardos.
