En países como Argentina, las presiones de los sectores privados acorralan cada vez más a las asociaciones de fanáticos, que luchan por mantener su esencia.
Fuente: https://actualidad.rt.com
El fútbol latinoamericano se enfrenta a un dilema: privatizarse y lanzar el balón al campo del mercado o conservar su función social, basada en la contención de los jóvenes en condición vulnerable y en la relación con su fanaticada.
En tres países de la región, el manejo de los clubes de fútbol se enfrenta a importantes desafíos signados por las presiones del mercado y la resistencia de algunos a abandonar su histórica relación con la comunidad y la hinchada.
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Frente a esta disyuntiva, surge la pregunta: ¿Necesita el fútbol suramericano transformarse en una corporación empresarial para ser competitivo?
El caso argentino
En el fútbol argentino, mientras el Estado reclama libertad para abrir el juego a las sociedades anónimas deportivas, los clubes resisten para mantener el modelo de asociación civil y asegurar que la prioridad siguen siendo los socios e hinchas.
En 2024, mediante un decreto, el Gobierno de Javier Milei autorizó la transformación de los clubes en sociedades anónimas. Sin embargo, ese mismo año, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) interpuso un recurso que suspendió su aplicación.
La mayoría de los clubes argentinos defienden su rol social y la importancia del hincha, por lo que la privatización y la entrada a la competencia del mercado podría acabar con esta visión.

Alejandro Pagni / Legion-Media
Las sociedades anónimas colombianas
El Colombia, los 36 equipos de fútbol profesional son sociedades anónimas. En ese país, los clubes nunca desarrollaron una tradición de asociaciones civiles.
Durante décadas, el deporte más popular en Colombia estuvo financiado por empresarios, dirigentes políticos, grandes poderes económicos e incluso cárteles del narcotráfico.
En la lógica del mercado, los clubes colombianos buscan inversionistas, patrocinadores y nuevas fuentes de ingreso, mientras que los hinchas enfrentan entradas más costosas y una relación cada vez más distante con sus equipos.
¿La privatización: una solución?
En Brasil, las sociedades anónimas de fútbol ya son parte de la realidad. En esa nación suramericana, desde 2021, tras la aprobación de la Ley 14.193/2021, más de cien equipos adoptaron el modelo Sociedad Anónima de Fútbol (SAF), con la promesa de atraer inversiones, profesionalizar la gestión y recuperar instituciones endeudadas.
Las SAF obtuvieron títulos importantes, pero también acumularon descensos, endeudamientos y crisis de gestión. Así, la experiencia brasileña muestra que convertir un club no garantiza por sí solo estabilidad financiera ni el éxito deportivo.