Tarija, donde se destila la producción y el paisaje


Tras el declive de lOs hidrocarburos, la región busca sus propios caminos para crecer y sostenerse. Apuesta por el turismo, la producción y el emprendimiento

Fuente: El Deber



Por Carolina Galarza Villagran

Tarija siempre termina conquistando a quienes pisan el departamento. Basta recorrer los viñedos del Valle Central, en la famosa Ruta del Vino, para dejarse envolver por el aroma de la uva y la belleza de uno de los paisajes más cautivadores de Bolivia. Allí nace el fruto que da vida a vinos y singanis de reconocimiento internacional, resultado de siglos de tradición y del trabajo de familias que han convertido la vitivinicultura en uno de los motores de la economía tarijeña.

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Hoy, la uva no solo representa la esencia de una cultura profundamente ligada a la tierra, sino también una de las mayores esperanzas para el futuro de Tarija. En medio de la transformación económica que vive la región, este fruto es uno de los protagonistas de la producción, el turismo y el desarrollo.

No sorprende, entonces, que bolivianos y extranjeros elijan Tarija para celebrar algunos de los momentos más importantes de sus vidas. Cada vez son más las parejas que deciden sellar su unión entre viñedos y bodegas, convertidos en escenarios donde el romance se mezcla con el paisaje y la tradición.

La wedding planner Gabriela Cortez aseguró que, tras la pandemia, las “bodas destino” marcaron una nueva etapa para el turismo.

“Antes organizábamos unas diez bodas al año; ahora realizamos entre 30 y 35. El 80% de nuestros clientes llega desde otras ciudades”, explicó.

Para ella, la región reúne todas las condiciones para conquistar a quienes la visitan.

 

Tarija, donde se destila la producción y el  paisaje

Entre viñedos y paisajes únicos, Tarija se consolida como destino para bodas y celebraciones | Foto: Gabriela Cortéz / Decoración (Facebook)

 

“Tenemos buenos vinos y singanis, un hermoso clima, una gran gastronomía, linda naturaleza. El chapaco, de por sí, es un buen anfitrión. Tenemos el combo perfecto”, señaló.

Este auge también dinamiza la economía local. Una sola boda moviliza decenas de empleos, desde taxistas y hoteleros hasta cocineros, músicos, fotógrafos y floristas.

“Tarija necesita mejores vuelos y carreteras para consolidarse como destino turístico internacional. Los privados hemos impulsado este mercado, pero ahora hace falta el apoyo de las autoridades para facilitar la llegada de visitantes”, sostuvo.

Convencida del potencial del departamento, afirmó que el turismo representa una de las principales oportunidades para mostrar al mundo la riqueza de su cultura y gastronomía.

“El turismo es lo que está sacando adelante a Tarija, lo que nos está dando de comer”, compartió.

Del desafío nace una nueva oportunidad

El ingeniero agrónomo y consultor de proyectos, Sergio Martínez, coincidió con esto. Para él, la disminución de las regalías provocó una contracción de la economía departamental y redujo la inversión pública, obligando a municipios y productores a buscar nuevas fuentes de ingresos.

“No quedó plata en el departamento. Lo único que quedó son disputas políticas y división entre los tarijeños por recursos soñados”, lamentó.

El corralito de dólares aceleró el proceso para que Tarija volviera la mirada hacia su propio potencial.

En ese escenario, el departamento atraviesa una transformación marcada por la caída de los ingresos del gas y el fortalecimiento de nuevos sectores productivos, como la agricultura, el turismo y los pequeños emprendimientos.

“La cadena de uva, vino y singanis es la punta de lanza como producción de Tarija. Pero, indiscutiblemente, el turismo es la actividad con más crecimiento”, apuntó.

 

Tarija, donde se destila la producción y el  paisaje

Más que belleza natural, Tarija adapta su oferta turística a las nuevas tendencias y experiencias | Foto: Gabriela Cortéz / Decoración (Facebook)

 

A ello se suman cultivos como la papa, el maíz, las frutas, los frutos rojos y las hortalizas, que generan un importante movimiento económico y abastecen mercados del occidente y oriente del país.

En el Chaco, el turismo, la ganadería, la agricultura y la hotelería también crece.

Según Martínez, el Estado debe concentrarse en crear condiciones para el desarrollo mediante carreteras, aeropuertos, y mejores servicios, mientras que la generación de iniciativas productivas debe quedar en manos del sector privado.

“El desarrollo económico local está aliado al campo y a la ciudad. No viene de los recursos no renovables, sino de la capacidad de trabajo e innovación de nuestra gente”, remarcó Martínez.

El sello de Tarija es avanzar sin perder su esencia: auténtica, amable y orgullosa de sus raíces.

Saice, el plato típico de la mesa de los tarijeños

Tarija conserva intacta una identidad que nace entre el campo y la ciudad, entre el calor del Chaco y la frescura de sus valles. Sus tradiciones, sabores y la calidez de su gente mantienen vivo un estilo de vida donde cada visitante se siente como en casa. Desde compartir un saice, unas humintas o un pescadito, hasta recorrer sus paisajes, descubrir Tarija es encontrarse con una cultura que hace sentir a cada persona como en casa.

Tarija mira al futuro sin renunciar a su historia

El futuro regional se construye con esperanza. El historiador Elías Vacaflor destacó que, aunque su historia estuvo marcada por recursos y oportunidades no siempre aprovechadas, Tarija tiene la capacidad de reinventarse con visión de largo plazo, mayor inversión y unidad.

Sin embargo, adviertió que el presente plantea importantes desafíos. La disminución de los recursos económicos ha limitado la ejecución de proyectos históricos de integración, como las conexiones viales con el Chaco y Bermejo, mientras que la escasez presupuestaria dificulta impulsar nuevas obras.

«Estamos con los mismos sueños, pero sabemos que al despertar vamos a encontrar la imposibilidad económica de no poder encarar proyectos que tengan impacto», expresó.

 

Tarija, donde se destila la producción y el  paisaje

Los viñedos y bodegas proyectan a Tarija en el escenario nacional e internacional | Foto: Gabriela Cortéz / Decoración (Facebook)

 

En este escenario, Vacaflor ve en el turismo una oportunidad para revitalizar la economía, siempre que vaya acompañado de inversiones en infraestructura, promoción y la puesta en valor del patrimonio histórico y cultural que distingue a Tarija.

Con la mirada puesta en las próximas décadas, el historiador sostiene que el departamento debe consolidar su vocación vitivinícola y fortalecer el turismo como pilares de desarrollo, sin dejar de lado un aprovechamiento responsable de sus recursos hidrocarburíferos.

A la vez, remarcó que el verdadero desafío será armonizar el crecimiento económico con la protección de las fuentes de agua y del entorno natural, convencido de que preservar ese patrimonio será esencial para mantener viva la riqueza productiva, cultural y paisajística que define a Tarija y heredarán las futuras generaciones.

Cifras y datos

Capital: Tarija, de la provincia Cercado.
Población: 534.210 habitantes. (Censo 2024).
Superficie: 37.623 km²
Provincias y municipios:
Tarija se divide en seis provincias: Cercado, Aniceto Arce, José María Avilés, Eustaquio Méndez, Gran Chaco y O’Connor. Cuenta con 11 municipios, administrados por gobiernos autónomos municipales. La provincia Gran Chaco conforma además la Región Autónoma del Gran Chaco, integrada por Yacuiba, Caraparí y Villa Montes. La organización territorial se completa con distritos urbanos y rurales, comunidades y centros poblados, articulados con el Gobierno Autónomo Departamental.