La gasolina vuelve a escasear y la importada queda como alternativa en Santa Cruz


Las filas reaparecieron en surtidores de distintas regiones del país. En Santa Cruz, algunas estaciones presentan problemas con la gasolina subvencionada, mientras puntos privados mantienen la oferta del carburante importado, que cuesta alrededor de Bs 18 por litro.

Las filas por gasolina persisten en la ciudad. Foto: El Deber



Fuente: El Deber

Por Ernesto Estremadoiro Flores

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La gasolina vuelve a faltar en algunas estaciones de servicio de Bolivia. Las filas reaparecieron en diferentes ciudades y, en Santa Cruz, el problema se concentra principalmente en la gasolina especial subvencionada, mientras el combustible importado por privados se mantiene como una alternativa, aunque a un precio considerablemente mayor.

El problema no se limita al departamento oriental. En Cochabamba, conductores reportaron esperas desde la madrugada y filas que, en algunos puntos de la zona sur, se extendieron por varias cuadras. Situaciones similares fueron reportadas en Sucre y Riberalta.

YPFB reconoció la existencia de dificultades en el suministro, pero sostiene que existen volúmenes suficientes de carburantes y atribuye las filas principalmente a una interrupción temporal en el transporte mediante cisternas.

El 30 de septiembre, la petrolera estatal informó que alcanzó un acuerdo con la Cámara Boliviana de Transporte de Derivados de Petróleo (Campetrol) para reactivar el traslado de combustibles. La organización agrupa a unas 47 empresas del sector.

“Las filas por la gasolina, principalmente en Santa Cruz y, seguramente, en otros sectores del país, se produjeron porque faltaba este eslabón, primordial para abastecer todo el territorio nacional”, explicó entonces el vicepresidente Nacional de Operaciones de YPFB, Víctor Hugo Blacud.

La estatal aseguró que, con la reanudación del transporte, las filas deberían disminuir progresivamente. Sin embargo, tres días después del acuerdo todavía se observan problemas de abastecimiento en diferentes puntos del país.

En Santa Cruz hay gasolina, pero no al mismo precio

La situación genera un contraste en Santa Cruz. Mientras en algunas estaciones la gasolina especial subvencionada escasea, existen puntos donde los conductores pueden encontrar combustible importado por empresas privadas. La diferencia está en el precio.

La gasolina especial mantiene un precio regulado de Bs 6,96 por litro, mientras la gasolina importada comenzó a comercializarse en septiembre en torno a Bs 18 por litro. Es decir, la alternativa privada cuesta aproximadamente 2,6 veces más que el carburante subvencionado.

BioPetrol, por ejemplo, comenzó a comercializar en septiembre gasolina importada desde Argentina en estaciones de Santa Cruz y Montero. El producto se vende sin subvención estatal dentro del nuevo esquema que permite la participación privada en la importación y comercialización de carburantes.

Filas desde la madrugada

En Cochabamba, la situación volvió a mostrar otra cara del problema. En una estación de YPFB ubicada sobre la avenida Petrolera, en la zona sur, conductores entrevistados aseguraron que permanecieron durante horas esperando combustible.

“Aquí desde medianoche”, respondió un transportista consultado sobre el tiempo que llevaba esperando.

Otro conductor aseguró que llegó a las 02:00 y que la fila prácticamente no avanzaba.

“Casi todo el día para ir a perder mi tiempo”, reclamó.

El antecedente del diésel y la discusión sobre el futuro de las subvenciones han elevado la sensibilidad de los consumidores ante cualquier interrupción del abastecimiento.

Gobierno endurece controles

Paralelamente a los problemas de suministro, el Gobierno intensificó los controles sobre el destino de los carburantes subvencionados.

El Ministerio de Hidrocarburos informó el 2 de octubre que la ANH utiliza el sistema B-SISA para revisar los historiales de carguío y bloquear placas cuando identifica consumos considerados irregulares.

En un mes de intervención a la ANH fueron bloqueadas alrededor de 6.700 placas vinculadas con carguíos observados. Según el Gobierno, mediante estos controles se evitó el posible desvío de más de 14 millones de litros de gasolina y diésel.

El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, sostuvo además que los controles detectaron un cambio en los patrones de consumo después de la eliminación de la subvención al diésel.

Según los datos presentados por la autoridad, mientras un vehículo regular del transporte público que funciona con gasolina consume alrededor de 110 litros mensuales, fueron detectados vehículos convertidos a GNV que cargaron hasta 337 litros de gasolina en un mes. El Gobierno considera que esas diferencias pueden constituir indicios de desvío hacia el mercado ilegal.

Los casos considerados sospechosos pueden derivar en el bloqueo de la placa para impedir nuevos carguíos y, cuando existan indicios de almacenamiento o comercialización ilegal, ser remitidos al Ministerio Público.

Durante el primer mes de intervención también fueron aprehendidas 31 personas, decomisados 24 vehículos y detectados ocho motorizados con tanques adicionales. Las autoridades reportaron además la incautación de más de 10 millones de litros de gasolina y cerca de 7 millones de litros de diésel presuntamente vinculados con operaciones irregulares.

Restricciones generan reclamos

Los nuevos controles también comenzaron a generar molestias entre consumidores.

En algunos surtidores, usuarios denunciaron que después de permanecer varias horas en fila fueron informados de restricciones para el carguío de motocicletas sin placa. El reclamo no estaba dirigido únicamente al control, sino a la falta de información previa sobre su aplicación.

En Riberalta, ciudadanos denunciaron además presuntas irregularidades en la organización de las filas. Según los testimonios, existirían listas elaboradas previamente para acceder al combustible, aunque los vehículos supuestamente anotados no siempre estarían físicamente en la fila. Estas denuncias no cuentan, por ahora, con una verificación oficial.