Una «puerta trasera» de ventas y una tecla clave: Las revelaciones en la ANH sobre el desvío de combustible


En una publicación del Ministerio de Hidrocarburos se revelan detalles de la auditoría que «parecen extraídos de un guion de ciberdelincuencia».

Por: eju.tv / Video: Ministerio de Hidrocarburos

A un mes de la intervención de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y tras intensos operativos de control digital, el Gobierno informó que logró frenar un masivo desvío de carburantes destinados al mercado negro y bloquear a vehículos que cargaban de forma irregular. En la fiscalización se detectó una «puerta trasera» de ventas y una tecla clave para vulnerar el sistema.



Además, ya se registran 31 personas aprehendidas y vehículos incautados por estas irregularidades. Las autoridades advirtieron que los controles continuarán para sancionar a quienes intenten lucrar con el combustible del país.

En una publicación del Ministerio de Hidrocarburos se revelan detalles de la auditoría que «parecen extraídos de un guion de ciberdelincuencia».

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La presentación del informe sobre la intervención en la ANH. / Foto: MH
La presentación del informe sobre la intervención en la ANH. / Foto: MH

El informe oficial develó que detrás de las filas en los surtidores y el motor cansado de los vehículos aguardando diésel, se escondía una arquitectura invisible de impunidad. Durante años, la ANH operó sobre una red deliberadamente ciega: un sistema B-SISA vulnerado desde sus entrañas para neutralizar el control del Estado boliviano, reveló el ministerio..

Entre las anomalías detectadas figuran desde una «puerta trasera» en el módulo de Ventas Importadas que permitía despachar carburante sin dejar rastro en el registro central, hasta el insólito atajo de la tecla F7, un comando que anulaba cualquier regla de control para surtir sin límite ni validación B-SISA.

A esto se sumaba la exposición flagrante de contraseñas impresas a la vista en el propio código fuente de los servidores, la desactivación de alertas por cargas repetidas -que permitía a una sola motocicleta cargar hasta 50 veces en un mismo día-y un sistema de desbloqueo automático que «limpiaba» a vehículos sospechosos sin el aval de ningún supervisor, señala la publicación.

Asimismo, el sistema B-SISA validaba códigos con un criterio sumamente débil (verificar únicamente si la etiqueta terminaba en una letra de a A a la J), mientras que las antenas de lectura
automatizada yacían en el abandono para forzar la digitación manual de placas, abriendo un
ancho margen para el fraude con vehículos clonados o tanques modificados.