Una tradición que cada 31 de octubre crece en Bolivia. En La Paz, esa antigua fiesta celta ya no es ajena: se vive y se espera.
Fuente: ABI
Cientos de disfraces tomaron El Prado de la ciudad de La Paz, la noche de este sábado. Entre brujas, superhéroes y calaveras, la gente camina apretada, con las manos llenas de dulces para intercambiar.
Una niña vestida de bruja descansa sobre el hombro de su padre mientras la multitud intenta avanzar por el estrecho paseo.
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De un lado, puestos de disfraces, comida y golosinas; del otro, niños y jóvenes con el rostro a medio pintar, esperando el maquillaje que los transformará la noche de Halloween.
Una tradición que cada 31 de octubre crece en Bolivia. En La Paz, esa antigua fiesta celta ya no es ajena: se vive y se espera.


