Cinco obstáculos comunes hacen caóticas las aceras


Según un estudio de la Revolución Jigote, los desniveles, el comercio informal, los vehículos mal parqueados, los letreros y los talleres hacen difícil caminar por las veredas de la ciudad

Un trabajador se ve obligado a usar la calzada ante la gran cantidad de letreros que copan la acera

Un trabajador se ve obligado a usar la calzada ante la gran cantidad de letreros que copan la acera

Caminar por las aceras de la ciudad es un verdadero desafío. Así lo demuestra un video difundido por la Revolución Jigote, en el que el activista Richard Mateos, guiado por su perra Mali, recorre un barrio céntrico de la urbe, teniendo que sortear una serie de obstáculos, como vehículos mal parqueados, escombros, contenedores mal ubicados y hasta desniveles, que lo obligan incluso a bajarse a la calzada.



Esta realidad la viven a diario los miles de transeúntes que se desplazan por distintas zonas. Y es que el espacio del peatón es invadido en casi toda la ciudad. Un estudio de la Revolución Jigote revela que en un barrio, ubicado entre el segundo y el tercer anillo el promedio de tránsito de las aceras llega apenas al 40%, promedio que va disminuyendo en la medida que se avanza a la periferia.

El estudio identifica cinco problemas comunes que hacen difícil el desplazamiento de los transeúntes. El primero tiene que ver con la construcción (hay desniveles, rampas, escalones, superficies resbaladizas y veredas sin construir o a medio construir) y los otros cuatro están relacionados con el mal uso: son ocupadas como parqueo, invadidas por el comercio informal, por talleres y con letreros.

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Uno de los peores casos de invasión al espacio público es lo que ocurre en los alrededores del mercado Alto San Pedro. En el tercer anillo externo, entre la av. Tomás de Lezo y radial 15, los talleres de herrería prácticamente son los dueños de las aceras.

Allí los trabajadores sueldan las estructuras metálicas en plena vía pública poniendo en riesgo la seguridad de los transeúntes. Más adelante, los espacios son invadidos por una infinidad de talleres mecánicos, de carpintería, llanterías, además de la gran oferta de materiales de construcción. Casi llegando a la carretera a La Guardia abundan los letreros de diversos tamaños. “Nadie pone control. Esta es una ciudad sin ley”, protesta María Antonieta Suárez, que vive cerca del Clup Hípico.

Pero esto también se da en zonas céntricas. En la calle Ballivián, entre segundo y tercer anillo, un vecino protesta contra un taller mecánico, donde se arreglan movilidades en la acera. “Cómo es posible que esto se vea a pocas cuadras del corazón de la ciudad”, dice otro vecino.

Petición ciudadana

Todo esto ha llevado a la Revolución Jigote a pedir a la comuna que adopte medidas que permita nivelar y despejar las aceras y para ello está pidiendo el apoyo ciudadano.

Por su parte, la Alcaldía asegura que viene realizando acciones para despejar las veredas. Precisamente ayer la Secretaría de Defensa Ciudadana realizó un operativo en la calle Ballivián para persuadir a los dueños de comercios a que dejen expeditas las aceras, mientras que la Dirección de Espacios Públicos verificó que los letreros del Casco Viejo no estén fuera de norma

Fuente: eldeber.com.bo