Alvaro Valero / Página Siete. Gabriela Zapata está detenida desde el 28 de febrero.Página Siete / Ivone Juárez / La Paz»Lo que he mostrado es algo pequeño, una muestra. Tengo muchos más documentos y otras pruebas contra Quintana”, dice Gabriela Zapata, desde la cárcel de Miraflores donde está detenida preventivamente. Denuncia que sufre acoso psicológico y que no le permiten recibir las vitaminas que necesita para estabilizar su salud.Una requisa minuciosa, que no descuida ni una parte del cuerpo, es la que las policías de la cárcel de mujeres de Miraflores practican a los visitantes que ingresan al penal, en el que sólo podrán permanecer 15 minutos. Verifican hasta entre los dedos de los pies que no se porte nada «sospechoso”.»Perdone, la tengo que revisar. Como se dice vulgarmente, la voy a manosear”, explica con gentileza la mujer policía antes de comenzar su trabajo.Así es el control que se debe superar para ingresar al penal de máxima seguridad a donde Gabriela Zapata, expareja del presidente Morales, fue trasladada el 23 de marzo, después de haber permanecido casi un mes en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes, acusada de legitimación de ganancias ilícitas, uso indebido de influencia, ejercicio ilegal de la profesión, falsedad material, entre otros delitos.La joven mujer está sentada en una de las bancas del primer patio de la cárcel, casi al ingreso. Conversa con otra presa mientras raya y escribe en un cuaderno. Cuando se la saluda levanta el rostro y esboza una leve sonrisa. Su aspecto se nota visiblemente demacrado. Ha bajado de peso.»He perdido ocho kilos”, precisa la joven. Padece de una anemia aplásica que le impide asimilar los alimentos que consume. Para equilibrar su nutrición consume cierta dosis de vitaminas que, desde que está en Miraflores, no se le ha suministrado porque las autoridades del penal no lo permiten.»Todo el tiempo me siento mareada y vomito todo lo que como”, dice. Añade que a ese malestar físico se suma el «acoso psicológico” de «algunas presas”.»Me amenazan de muerte, me agreden psicológicamente. Me quejo pero no me escuchan. Más bien la gobernadora me amenazó con un proceso”, cuenta.También está deprimida porque hace más de una semana no ve a su hija menor. «No la pueden traer aquí. Cuando estaba en Obrajes la podía ver”, lamenta. No quiere referirse al hijo que tuvo con Evo Morales, cuya existencia está en duda. «No voy a hablar de Evo ni de mi hijo”, advierte.En esas circunstancias, Gabriela Zapata insiste en señalar al ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, «como único responsable de todo esto”, al referirse a las acusaciones en su contra: haber mediado a nombre del Gobierno para la firma de contratos de empresas con el Estado, entre ellas CAMC, la compañía china donde trabajó como gerente comercial. CAMC se adjudicó siete contratos con el Estado por más de 560 millones de dólares.»Él es único responsable”, insiste. «En la carta que le envié lo dejo claro”, añade.Afirma que esa carta y las otras pruebas que presentó (los mensajes por WhatsApp) son «sólo un muestra” de las pruebas que tiene contra Quintana. «Lo que he mostrado es algo pequeño, una muestra. Tengo muchos más documentos y otras pruebas”. Anuncia que mañana presentará una parte de ese material.El martes pasado, uno de los abogados de Gabriela Zapata mostró la carta que la mujer escribió a Quintana donde le dice: «Qué lástima que seas el propulsor de traicionar y destruir al hombre que te dio su confianza y sabes de qué estoy hablando”. También mostró supuestas conversaciones por WhatsApp entre ella y el Ministro en las que se deja entrever una relación.El ministro Juan Ramón Quinta salió a rechazar las acusaciones, negó conocer a Zapata y haber sostenido una relación sentimental con ella.