Durante el domingo, un ampliado de emergencia de la COB definió continuar con las medidas de presión y no asistir al diálogo convocado por la Iglesia Católica.

Luego de 31 días de cortes de ruta durante todo mayo, el Gobierno no encuentra solución a la protesta de campesinos y miembros de la Central Obrera Boliviana (COB), que rechazan el diálogo y continúan estrangulando a La Paz y a El Alto.
La otra cabeza visible de la protesta, la Federación de Campesinos de La Paz, Túpac Katari, también faltó al diálogo y se reforzaron los bloqueos de camino.
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Mientras tanto, la situación de La Paz y El Alto es apremiante: no se encuentran alimentos en los mercados, los hospitales sufren por oxígeno, medicamentos y alimentación para pacientes y las filas para cargar combustible se alargan centenares de metros.
El Gobierno asegura que sigue apostando por el diálogo, luego de fracasar dos veces en su intención de abrir un corredor humanitario para abastecer La Paz y luego de que los movilizados respondieran a sus invitaciones a negociar ratificando los pedidos de renuncia y masificando los bloqueos.
Después de un mes completo de conflictos, la economía del país paga la factura. según los gremialistas, han perdido un 70% de sus ventas durante mayo y no tienen dinero para cubrir alquileres ni para pagar a sus proveedores.
Ante esto, la Cámara Nacional de Industria (CNI) lanzó un comunicado en el que exige al gobierno acciones inmediatas para garantizar el tránsito, el abastecimiento de productos y la seguridad de la población. La premisa es clara: la crisis ha alcanzado niveles inaceptables.