Caso Epizana, otro salvaje linchamiento sin castigo; testigo revela duros detalles del crimen


Cómo la turba no se inmutó con las súplicas de los policías, cómo sufrieron éstos los últimos instantes de su vida y muchos detalles más reveló el testigo del triple linchamiento de Epizana.

image Los acusados por el triple linchamiento de policías en Epizana, ayer en el juicio. – James Daniel Los Tiempos

Por Vásquez Katiuska – Los Tiempos – 16/06/2010



Testigo revela duros detalles del crimen

Cómo la turba no se inmutó con las súplicas de los policías, cómo intentó, vanamente, salvar a los agentes, cómo sufrieron éstos los últimos instantes de su vida y muchos detalles más reveló ayer el testigo clave del triple linchamiento de Epizana, Wilfredo Bilbao, aquel fatídico 26 de febrero de 2008 cuando trabajaba como médico en la posta del pueblo.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Los detalles fueron narrados ayer por Bilbao, en cuya posta estuvieron cautivas las víctimas eliminadas por los comunarios, en el juicio contra 13 de los acusados del triple linchamiento de los policías Willi Álvarez, Walter Ávila y Eloy Yupanqui.

Según Bilbao, el presunto líder de la turba, Israel Rodríguez, luego de ver muertos a los policías comentó (junto con su esposa) que había llamado a la entonces ministra de Justicia, Celima Torrico. Sin embargo, ésta negó ayer rotundamente haber hablado con el mencionado dirigente.

El testigo fue amenazado al final de la audiencia por la esposa del acusado Ángel Vallejos, Bertha López, por haberla mencionado en el juicio. Por ello, la mujer fue arrestada.

“Llegaron riéndose como si hubieran agarrado unos animales…”, declaró el médico ayer ante el Tribunal Primero de Sentencia al describir la actitud de la turba que capturó a los policías.

image

La primera vez que el médico vio a los policías fue cuando salió de su cuarto la mañana de ese 26 de febrero hacia la casa de Zenón Soria, el hermano del corregidor Juan Soria y quien detonó el conflicto al acusar a los uniformados, bajo efectos del alcohol, de haberle quitado su renta de 150 bolivianos por no darles su licencia. “Por primera vez tome contacto con uno de los policías: estaba con las manos amarradas y un hombre –posteriormente me dijeron que era Crescencio– lo golpeaba. ¡Cómo es el abuso! Él no podía defenderse y le pegaban”.

Siguió: “Uno decía: ‘Perdónenme, tengo mi hijita enferma’. Otro igual decía: ‘Tengo que casarme el sábado’”. Pero de nada valieron las súplicas. Cuando amaneció, los dirigentes se organizaron para acarrear gente y convocar a más comunarios por la radio de Totora. Antes de las 09:00, las 50 personas que habían amanecido hostigando a los policías se convirtieron en unas 300.

Una de ellas le dijo al médico que vino porque si no le iban a multar con 100 bolivianos.

En el único instante en que el médico se quedó a solas con las víctimas, los desamarró. Juntos buscaron por dónde escapar. Finalmente, salieron por un tragaluz. “Yo les dije que escapen hacia el río”, detalló el testigo. Pero cuando salió el último policía, entraron unas 20 personas a buscarlos. El médico les dijo que escaparon. Sin embargo, los policías hicieron sonar la calamina y la gente les gritó: “Si no bajan, vamos a subir”. Fue así como volvieron a caer en manos de la turba.

Los volvieron a amarrar. Primero con plásticos para amarrar autopartes. Pero como un dirigente reclamó, los maniataron con sogas para ganado. Y le advirtieron al médico que si volvía ayudarlos, iba a correr la misma suerte.

Los  tres quedaron encerrados en el cuarto del médico y aunque algunos trataban de sacarlos forzando la puerta, no lo lograron.

El galeno se quedó redactando un informe hasta que escuchó un ruido, pero al ver la puerta cerrada no sospechó nada. Sin embargo, luego se asomó a la ventana y vio que la gente había sacado por un balcón a los policías y los golpeó hasta matarlos.

Agregó que cuando quiso llamar a la Policía para que vaya por los cadáveres, Israel Rodríguez con su esposa le dijo: “La Policía ya está viniendo. Está por Punata y también sabe la Ministra (Celima Torrico), porque cuidamos su casa en Chillijchi”.

Torrico dijo que no conoce al dirigente, que se enteró del linchamiento por radio y que su casa está a 27 kilómetros de Epizana y que no necesita de cuidadores porque ahí viven su madre y su abuela.

Acusados de linchamiento se acogen al silencio

LOS SOSPECHOSOS SE ABSTUVIERON DE DECLARAR

Los Tiempos – 15/06/2010

Los 13 comunarios de Epizana sentados en el banquillo de los acusados por el triple linchamiento de policías en  2008 se acogieron ayer al denominado “pacto de silencio”, que rodea el crimen desde hace más de dos años, al abstenerse de declarar dentro del juicio oral que comenzó el 11 de junio en el Tribunal Primero de Sentencia.

Cada uno de los sospechosos, al verse frente al Tribunal y luego de enumerar sus generales de ley, se limitaron a decir: “No voy a declarar”. Uno de ellos fue Ángel Rosendo Cosio Álvarez, agricultor y padre de ocho hijos que puede ser condenado a 30 años si es hallado culpable de los tres asesinatos.

Aunque hay 21 acusados del triple linchamiento, sólo 13 están presentes en el juicio, ya que al menos cinco de los que se hallan prófugos salieron en libertad tras beneficiarse con sobreseimientos irregulares, elaborados por el ex fiscal que investigaba el hecho, Irving Avendaño, y que contaron con el aval del ex fiscal de Distrito, Cesar Cartagena, que ahora es investigado por la Inspectoría General del Ministerio Público.

Durante todo el juicio comparecerán cerca de 30 testigos, 14 de ellos de cargo entre los que incluyen los policías que fueron a rescatar a las víctimas pero fueron amenazados por la turba.

Las víctimas

• El juicio se realiza luego de varias suspensiones. Se aplazó el 10 de mayo pasado por primera vez. La segunda fue el 1 de junio porque los imputados cambiaron de abogado. Y la tercera, el 9 de junio porque faltó un acusado.

• Las víctimas son Willi Álvarez, Walter Ávila y Eloy Yupanqui.