Este viernes la tonadillera extingue su pena de dos años por blanqueo de capitales y por la que pagó una multa de 1.147.000 euros. A partir de ahora podrá establecer su residencia donde quiera y viajar libremente.

Las únicas obligaciones que ha tenido la tonadilerra en los últimos siete meses ha sido mantener su domicilio designado en el informe social, la finca Cantora en la provincia de Cádiz para poder ser localizada y notificada siempre que fuese necesario. Si bien podía desplazarse por todo el territorio nacional por razones profesionales. No ha sido necesario, ya que la cantante no ha ofrecido ningún concierto todavía y sólo se ha desplazado hasta Sevilla para acudir a la boda de su hijo Kiko (32), el pasado 7 de octubre. La cantante ha estado bajo el control de los servicios sociales penitenciarios (Centro de Inserción Social de Jerez de la Frontera, Cádiz). También solicitó un permiso para viajar a México y grabar un vídeo con el ya fallecido Juan Gabriel. Instituciones Penitenciarias se lo denegó.

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Su primera imagen oficial fue como madrina de la boda de su hijo. Allí cantó en privado y a partir de este fin de semana lo podrá hacer en público. Tiene bajo el brazo un contrato con la discográfica Sony para el lanzamiento de su próximo disco que grabó con Juan Gabriel y una gira de conciertos prevista por las que podría recibir 80.000 euros de caché por concierto. Aún debe 1.800.000 euros a Hacienda, que ahora empezará a saldar si consigue vender alguna de sus propiedades embargadas o a golpe de cola por los escenarios.
El juez que la condenó quería que su sentencia fuera «ejemplar». Quizás ahora que termina este show de pena es momento de reflexionar ¿ha sido así?Fuente: El Español

