El reconocido organizador de eventos toca su faceta más íntima, responde a la percepción de que tiene un fuerte temperamento, reconoce que padece de ‘mamitis’ y dice que no forma parte de una rosca contra la competencia

Texto Silvana Vincenti – Fotos Julio González –
Es, como se diría en modismo camba, ‘pandingo’. A Rudy Gastón Serrano Cortez (51) se le caen las lágrimas con facilidad cuando se toca el tema de su madre.
Esa faceta sensible es la que conocen los íntimos del organizador de eventos; los demás saben sobre su temperamento fuerte, ese que sale a flote si se interponen con sus deseos de dar un buen servicio.
Hace 20 años que Gastón incursionó en la coordinación de grandes recepciones sociales y corporativas, bajo las alas de Midori Takeda, su maestra. Le heredó la cartera de clientes, los amigos influyentes y un trabajo que le demanda, según él, 80% de su tiempo, y que le quita horas para una familia.
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El Gastón que todos conocen dirige un batallón de personas que atienden a cientos de invitados y administra grandes presupuestos festivos, pero se intimida cuando le escarban la faceta del hombre de carne y hueso.
¿Con quién vive?
Con mi madre y tres hermanos de seis (un varón y dos mujeres).
¿Por qué elige vivir con la familia a esta edad?
No me separaría, a los 51 años no estoy preparado para dejar a mi madre, tengo ‘mamitis’. Tenemos una relación muy íntima, de toda la vida, mi madre es todo. No estoy preparado para vivir sin ella.
Gastón es religioso. ¿No cree que se verán en una vida más allá de la muerte?
Muy religioso, creo en la vida prometida. Dios nos prometió tierra y cielo nuevos.
¿Eso no lo consuela?
Lógico, pero es el amor, el cariño, la constancia de la relación que tenemos. Yo lo pienso muchas veces y no lo concibo. No es por ella, que es una santa y sé que irá donde Dios tiene prometido, es dejar de estar con ella, que falte ese cuerpo, pero sé que ella estaría mejor donde Dios prometió.
¿Y su papá?
Soy hermano del medio y él murió antes de que yo naciera. No llegué a conocerlo.
¿Sintió la ausencia?
Sí sentí a veces en cuanto a la protección y estar al cuidado de una figura masculina, pero mi madre supo compensar.
¿Gastón siempre anda rodeado de señoras ricas?
(Cara de sorpresa) Las amistades no se miden por el dinero, sino por la constancia, llevarse bien. Eso para mí es más importante que quién tiene más dinero. No elijo a las personas por su poder adquisitivo, solo se da. Tengo amigos y colegas con menor poder adquisitivo.
¿Cómo mantiene el nivel de clientes con tanta competencia?
Santa Cruz es un fenómeno. Cuando empezamos con Midori la gente no entendía; la secretaria se encargaba de los eventos y nos costó muchísimo abrir camino. Me alegra que surjan talentos y mantengo la cartera de clientes por la calidad y fidelidad con el buen trabajo, la gente que se da cuenta, es la que me mantiene en un lugar privilegiado.
¿Es verdad que la gente gasta una fortuna en una boda aunque no tenga colchón?
Nos adaptamos al gasto de la persona, no lo incentivamos. Se da mucho en Santa Cruz, antes era mayor el fenómeno de que la gente quería mostrar; sé de personas que recurrieron a préstamos para solventar una boda, pero cada cual elige gastar lo que tiene.
¿Qué piensa de las parejas que invierten un montón de plata en casarse y duran poco?
Va más que todo en la seguridad de ellos, no con mi trabajo. Esos son temas personales de la pareja, a veces un embarazo hace que pensés que podés vivir con alguien sin conocerse bien. Las personas no luchan ahora, con la conciencia al decir en las buenas y en las malas. Tienen en la punta de la lengua la frase “nos divorciamos” y no ponen el hombro para continuar.
Es famoso por su carácter fuerte…
Más bien me ayuda a dar confianza, lo que pasa es que soy muy estricto y el carácter va ligado. Más allá de eso creo que me llevo bien con la gente y por eso tengo muchas amistades. No es algo personal, de Gastón con la gente, simplemente idealizo el evento y doy a conocer las normas para que la gente diga “salió bien” y me vuelva a contratar. Eso garantiza al cliente que por todos lados guardo el éxito de haberme llamado.
¿Alguna vez trabaja gratis?
Muchas cosas de Gastón Serrano son gratis, pero no me gusta nombrarlas o promocionarme a raíz de eso. Es de Gastón persona, no organizador de eventos.
¿Presupuestos altos?
De dos o tres millones de bolivianos.
¿Es parte de una rosca?
Es lógico que los nuevos crean esas cosas, pero se trata de afinidad por el tiempo que pasamos juntos los que estamos en el rubro desde que empezamos.
¿No se juntan para cerrar puertas?
No, cuando la gente es profesional, no hay eso. No es que haya rosca, sino mayor tiempo de amistad.
¿Sensible?
Muchísimo. Es que ven a alguien renegando en los eventos, pocos conocen a la persona.
¿Cómo maneja los desvelos?
Hace 20 años ya, no es lo ideal, pero el cuerpo se acomoda.
¿Gastón es una marca personal, más que una empresa?
Buena pregunta. Es una empresa, pero trato de dar un plus, que estoy presente un 100%. No quiero pensar qué pasará cuando algo me suceda.
¿Nunca se siente solo? No tiene su propia familia…
A estas alturas de la vida, sí, pero no soy de los que dice qué hubiera sido. Hay personas que estamos para permanecer solas o ser compañía de otras personas solas, no me mortifica. Sí me hubiera gustado, a estas alturas, dejar comodidad a algún hijo, pero no me quita el sueño. Dios diseñó mi vida así. No soy de reclamar a Dios, mi línea es de obediencia, él sabrá por qué.
¿Perdió las esperanzas de encontrar a alguien? Quizás llegue a los 60…
No estoy cerrado, tampoco buscando. El mantenerme 24 horas pensando en los eventos le quita calidad a una relación porque la otra persona merece tiempo.
La típica pregunta. ¿Nunca pensó en tener un hijo?
El hijo no es solamente el de sangre, he pensado alguna vez y me mueve adoptar. Lo consulto con mi madre, pero no se ha dado. Estoy muy satisfecho con mi condición.
¿No lo pone triste eso?
No siento tristeza, la vida se va acomodando y Dios te va dando sobrinos, etc. Se va llenando y eso hace un día a día.
¿Y qué tiempo le dedica a Gastón?
Despierto en función de mi trabajo y en función de eso planifico el tiempo libre. Me voy a un spa porque debo estar prolijo. No podés vender sueño de un evento hermoso y con una apariencia mala.
Es catoliquísimo. ¿Qué tiempo dedica a Dios?
Me acuesto y me levanto orando. Soy mariano, ahora no ejerzo mucho porque son los martes y me di un ‘break’ en asistencia, pero estoy en contacto permanente. Estoy en grupo de avanzada en la Chiquitania, con Dios y la santa madre en el día a día. Hasta cuando un trabajo no me sale, digo no era para mí, por eso nunca hay envidia.
¿Hay envidia en el medio?
La competencia sana es buena y se pueden hacer alianzas. He sentido mucho la envidia, lo veo seguido al escuchar a los clientes que me dicen “vino tal empresa y ofreció más barato”. Yo soy respetuoso, decía a mi competencia que su cliente me llamaba y que no lo atendería. Esa es mi satisfacción, pero no recibo ese feedback de las otras empresas.
¿Cómo está su salud?
Tengo gota hace mucho tiempo. Dios me dio un cuerpo que no he sabido cuidar, aunque mi mente y mi agilidad mental para hacer los eventos están a mil. A los 51 años también el cuerpo ha sufrido sus percances, sin embargo estoy bien. Me molesta estar mucho tiempo parado, pero sé lidiar con eso, me acostumbré. Tengo exceso de calcio en las articulaciones, que no llega a ser artritis.
¿Eventos para siempre?
Se acerca el momento de ver qué haré, algo más tranquilo, dentro de esto o en relaciones públicas, pero todavía no me he puesto fecha límite
Fuente: sociales.com.bo