Con la misma rapidez que el Gobierno trata de echarle la culpa a otro, ya nomás surgen los comentarios acerca de la inauguración y clausura del proyecto Misicuni, que batió todos los récords de las obras mal hechas de los últimos tiempos. Algunos comentaron que la culpa la tienen los chinos, que últimamente se adjudican casi todas las grandes obras del país, pero habría que analizar bien este elemento. Si bien la industria china no tiene la mejor de las reputaciones de calidad, los asiáticos hacen noticia cada día con grandes puentes, túneles, represas gigantescas, rascacielos y enormes plantas con altísima tecnología. No hay reportes de que esas obras se anden cayéndose como sucedió con aquel puente en Cochabamba, con el flamante aeropuerto de Sucre que colapsó en la primera lluvia, el ingenio de San Buenaventura que funcionó unos meses y chau o la pista de Chimoré que prácticamente está de adorno y nada más. La verdad es que los chinos son simplemente la excusa; los culpables son los de siempre.
Fuente: eldia.com.bo
