
Esa noche Oscar fue golpeado por los potentes y continuos golpes de Manny Pacquiao, puños que trataba de contragolpear sin éxito alguno. Fue así como en el 8º round el Golden Boy tuvo una breve reacción y con un ojo en muy malas condiciones, y con el cuerpo desgastado tomó la decisión en su esquina de no salir al noveno asalto, una especie de humillación para un boxeador que tenía en sus planes retirarse como todo un campeón.
El hombre que lo tenía todo, que ganó seis títulos como campeón mundial en seis categorías diferentes, que recibió cerca de seiscientos millones de dólares en ganancias, que ganó una medalla de oro en los Olímpicos de Barcelona del 92, y que lo convirtió en el ‘Golden Boy’ o ‘Niño de Oro’, reveló que la imagen que proyectó por mucho tiempo no era la real y explicó en «Aquí y Ahora» como tocó fondo y que lo hizo reaccionar.

Dando el mejor puñetazo de su vida El Golden Boy decidió internarse en un centro de rehabilitación en Malibu, California, el pasado mes de mayo para ser tratado por profesionales que en poco más de un mes lo desintoxicaron y lo iniciaron en un tratamiento al que Oscar de la Hoya ahora llama ‘la pelea que nunca llegará’.
Confesando los momentos amargos que por culpa del alcohol y luego la cocaína sufrió, y que lentamente destruyeron su matrimonio al punto de que Millie, su esposa, llegara a pensar seriamente en divorciarse de él; Oscar abrió su corazón y dejó que Teresa Rodríguez, en una de sus mejores entrevistas, desnudara su intimidad y le contara los motivos reales de sus adicciones.
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La pérdida de su madre, las malas compañías y una relación con el alcohol que desde su niñez fue mal administrada, fueron los principales motivos que orillaron al ‘niño de oro’ a depender de la bebida para enfrentar incluso sus peleas. Por culpa del licor Oscar confesó que tuvo que cancelar o posponer combates. Las fiestas y parrandas eran frecuentes, una fórmula inaceptable para un atleta que debe madrugar a entrenar.
Oscar recordó como en una ocasión llamó a su esposa sumido en el llanto y la desesperación por no saber que hacer y como detener ese monstruo (como él llama a sus adicciones) que pegado a su espalda estaba acabando con su vida, y que en una ocasión lo llevó a la sala de un hospital en Los Ángeles a punto de morir por una sobredosis.
Fue esa noche en la escalera de su casa que por cuenta propia tomó la decisión de darle la pelea a sus adiciones y buscar ayuda profesional para enderezar su vida y darles a su esposa y a sus hijos la vida que merecen. Oscar tiene dos hijos con Millie, y tres más de relaciones anteriores.
Uno de los momentos más penosos fue cuando admitió que aquellas fotos que se pasearon por la red en las que supuestamente aparecía vestido con lencería femenina y que fueron desmentidas una y otra vez, en realidad eran suyas. De la Hoya subrayó que está cansado de mentir y que para cambiar por completo su vida debe aceptar y enfrentar sus errores, por eso confirmó que las fotos fueron tomadas durante sus excesos en una de las tantas fiestas que en compañía de bailarinas exóticas y amigos no recomendables tenía a menudo.
Ahora lleno de fe, esperanza y apoyado en las terapias de recuperación tanto Oscar como Millie reciben tratamiento para continuar una vida en pareja y para que él se reintegre a una vida sana lejos del alcohol y la cocaína. Ahora Oscar deberá enfrentar el combate más fuerte de su vida. Como él mismo lo ha dicho, ‘esta es la preparación para la pelea por mi vida, una pelea que nunca llegará’.
Fuente: Yahoo Noticias