Madeleine, de dos años, jugaba con agua en la casa de su tía, en Villa Guadalupe. A esa edad, los movimientos todavía son inseguros y, accidentalmente, la pequeña mojó la ropa de su tío. Su prima de 10 años, que la cuidaba, se enojó y le dijo que la castigaría. Tomó un papel periódico, le envolvió las manos con él y luego le prendió fuego. El hecho ocurrió en el kilómetro 7 de la avenida Villazón, en Sacaba. La madre de Madeleine debía ir a ver a su esposo que sufrió un accidente y era atendido en el hospital Viedma.
Le pidió a su cuñada que cuidara a su hija y ésta aceptó. Sin embargo, la mujer delegó la responsabilidad de cuidar a una criatura de dos años, a su hija de 10. El director del Pabellón de Niños Quemados de Pediatría, Óscar Romero, dijo que generalmente los niños aprenden del ejemplo o repiten lo que sus padres hacen.
Es posible que la niña mayor haya sido amenazada con castigos similares y haya creído que esa era la forma de corregir a su prima. "Los padres tienen que entender, en primer lugar, que no deben abandonar a sus hijos al cuidado de otros niños y más si son pequeños”, recomendó. En segundo lugar, al médico le llamó la atención que sea otra menor de edad la que haya provocado el daño. “De acuerdo a la versión que contó la familia, la niña de 10 años le dijo a la menor: ¿por qué has hecho? ahora te voy a quemar las manos para que nunca más hagas estas cosas y la quemó.
Por favor, no se puede corregir la conducta de un niño, con ese tipo de castigos ni de amenazas porque los niños creen todo y pueden pensar que eso es normal”. Madeleine tiene quemaduras de segundo y tercer grado, necesitará de varias cirugías para recuperar la funcionalidad de su mano derecha. “Si bien estas quemaduras no son muy extensas, afectaron el dorso de la mano, los dedos y pueden causar la invalidez de la mano si no es tratada correctamente a través de cirugías y otros tratamientos”, describió.
Romero calcula que Madeleine tendrá que permanecer internada en el Pabellón de Quemados por unos dos meses para ser sometida a una serie de limpiezas e intervenciones quirúrgicas. Afortunadamente, y a diferencia de otros niños, por su edad, Madeleine cuenta con el Seguro Materno Infantil (SUMI) para cubrir el alto costo de la atención. “Ser pobre no es delito ni debe ser excusa. El problema es la irresponsabilidad de los padres, el descuido que lastima tanto a estos niños, reflexionó Romero. Por ahora, Madeleine lidia con el dolor intentando distraerse con algunos juegos de mesa, pero luego de unos minutos llora desconsolada.
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Fuente: Red Uno, Opinión
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