El legislativo jugando a las leyes


Roberto Ortiz Ortiz*

RORTIZ El órgano legislativo en resumidas palabras, es el poder que –en nombre y representación del pueblo- crea las leyes avocadas a una mejor convivencia dentro de la sociedad.

Hace varios años que –lamentablemente- el órgano legislativo ha copado dos tercios de su espacio de oficialistas, dando esto resultados extremadamente dañinos para los bolivianos.



El caso de Bolivia es muy peculiar, nos “representan” ciento treinta diputados, de los cuales, más de ochenta son títeres del oficialismo, mientras que los restantes representan a partidos políticos fantasmas sin credibilidad. Nunca ha existido en este país representatividad, los legisladores siempre han sido escogidos ‘a dedo’ por políticos que nunca han estado interesados en mejorar el Estado de Derecho, sino más bien, adecuarlo a su gestión para una cómoda y perpetua estadía.

Los tres poderes del Estado en Bolivia son una gran farsa. Montesquieu –para el año 1748- en su libro “El espíritu de las leyes”, ya explicaba muy bien que los poderes del estado debían dividirse en tres para así asegurar libertad y seguridad a los ciudadanos por parte del Estado, no obstante, en este país el poder legislativo sigue siendo un instrumento del ejecutivo, donde, se aprueban leyes arbitrarias camufladas por la votación de legisladores incapaces de presentar un proyecto de ley por cuenta propia.

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El órgano legislativo es un lugar -que debiera ser hermoso- donde opositores y oficialistas muy cultos y con mucho estudio, todos con distintas ideologías, verdadera representación y ganas de mejorar la sociedad, debatan inteligentemente todos los días las leyes que ellos mismos propongan para mejorar nuestra Bolivia, y no así el circo que tenemos hoy en día, donde, en vez de debates hay peleas, en vez de estudios hay ignorancia y en vez de ideología y representatividad existe pura militancia política y complicidad.

Mientras nuestros legisladores juegan a crear leyes absurdas para remarcar fechas importantes como por ejemplo “ El día del niño y niña del Estado Plurinacional” además de otras leyes autoritarias enviadas directamente del ejecutivo, es menester que nosotros como ciudadanos les demandemos leyes que nos lleven a ser una mejor sociedad, leyes con validez, justicia y eficacia que mejoren el Estado de Derecho, que en nuestro país es una burla, leyes que hagan prevalecer la democracia y no la tiranía y la perpetuación del poder, leyes que fortalezcan el libre mercado y leyes que permitan juzgar verdaderamente a los criminales.

No nos hagamos más los de la vista gorda, que exista mayoría de oficialistas en el congreso, no es sinónimo de democracia, no se trata solo de levantar manos y aprobar leyes, sino de debatirlas y justificarlas. Recordemos que los legisladores están sentados -representándonos- en esa cámara, gracias a nuestros votos, son pagados con nuestro dinero y es nuestra obligación exigirles buenos resultados.

*Estudiante de Ingeniería Comercial