¿Qué son los xenotrasplantes? Estos órganos de reemplazo pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte para muchos pacientes. Y todo gracias a los animales, la cirugía y la ingeniería biológica.
¿Qué son los xenotrasplantes?
Del griego xenos, extranjero y transplante, esta técnica consiste en transplantar tejido externo, normalmente de animal, en un individuo. Como acabamos de decir, la técnica se refiere principalmente a órganos u otros tejidos obtenidos de primates o cerdos. Para poder hacerlo, hay que sortear numerosos problemas y peligros. ¿La finalidad? Reemplazar un tejido dañado.Por ejemplo, un corazón un un riñón que necesitan un trasplantes. En vez de obtenerlo de un donante, en los xenotrasplantes se extraen de animales mediante una operación quirúrgica.
Los transplantes de válvulas coronarias de cerdo son bastante comunes hoy día
«temporal» hasta encontrar a un donante definitivo. Algunos han tenido más éxito que otros, claro.Pero en definitiva, los xenotrasplantes se perciben a día de hoy como una posibilidad muy seria de salvar vidas. Hace muy poco recibíamos la noticia de que el babuino que recibió un xenotrasplante de un cerdo lleva viviendo con el corazón donado más de 900 días. Si el babuino puede hacerlo, es asumible pensar que un ser humano también podría. Así que, todo sea por salvar vidas humanas. Los xenotrasplantes son una realidad asequible y factible. ¿Por qué no usarlos más a menudo?
¿Qué puede salir mal?
Aunque los xenotrasplantes son una interesante alternativa, todavía existen algunas barreras que superar. Muchos de los impedimentos están prácticamente dominados. Sin embargo, todavía resultan muy molestos. El principal de ellos es debido a nuestro sistema inmune. El rechazo de un órgano externo se debe a que nuestra primera línea de defensa se encarga de responder ante todo lo extraño que penetra dentro de nuestro cuerpo. Es la única manera de combatir infecciones, parásitos y otras cosas. Pero ese mismo sistema detecta el tejido extranjero y lo ataca como si fuera algo dañino. Para evitarlo, se puede emplear una suerte de tratamientos capaces de mitigar su efecto. Sin embargo, El principal problema es, básicamente, el peligro de rechazo del tejido.
esto también implica que los agentes peligrosos puedan actuar con más libertad.Para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad se puede utilizar una suerte de animales modificados genéticamente. Estos animales están preparados para carecer de los marcadores que emplea el sistema inmune para detectar a un posible enemigo. Ahora que hemos solucionado este problema, nos topamos con otra cuestión. En la naturaleza existen pocas enfermedades compartidas entre especies. Esto se debe, principalmente, a que cada animal es un mundo completamente distinto a nivel molecular y fisiológico. Aunque compartimos cosas muy parecidas, los organismos y los virus se especializan en células y tejidos concretos. ¿Qué pasaría, entonces, si un virus del animal al que le hemos extraído el órgano contagiase a dicho órgano? Ocurriría una xenoenfermedad que podría destruir el tejido fácilmente, entre otras muchas cosas.