J. F. espera el juicio donde se verá si ocasionó la muerte de Alexander.
El médico acusado de violar a un bebé cura a los reos en la cárcel
Cuando ingresó al penal dormía sobre una letrina; ahora tiene un cuartito con paredes de venesta a cambio de sanar las dolencias de sus compañeros.AFKA. La audiencia de J. F. la semana pasada, cuando trató de dejar la prisión.Página Siete / La PazJ. F. vive en un cuartito de dos metros por uno y medio, paredes de venesta y techo de calamina plástica. Su «puerta” es un agujero en el piso de madera por el que ingresa al subir una escalera. El alquiler se estima en 300 bolivianos, pero a él se lo dieron gratis a cambio de ser el médico de los internos de esta sección del penal de San Pedro.Llegó en agosto a pedido de los reos de Posta, la mejor sección de la cárcel, porque les faltaba alguien que remedie sus dolencias. Antes, J. F. curó en La Grulla, donde encierran a los criminales peligrosos y a los castigados.Lo metieron a San Pedro el 17 de diciembre de 2014, tras señalarlo como el principal sospechoso de la violación a un bebé de ocho meses que perdió la vida por una hemorragia. El imputado, según la Fiscalía, cometió el acto en el hogar Virgen de Fátima, en la zona Obrajes de La Paz.Su consultorio en la prisión huele a medicamentos. Su versión de los hechos se resume a que en la mañana del 13 de noviembre del año pasado fue a curar el pie de una paciente en un albergue cercano al Virgen de Fátima, cuando a las 6:20 recibió la llamada de la enfermera L. R. que se cortó en segundos.Devolvió la llamada, pero nadie le contestó. Sólo después se enteró que L. R. salió a la carrera con el bebé Alexander moribundo en sus brazos, rumbo al Hospital del Niño.El médico increpó a la cuidadora del menor, Madelen Pahe, y descubrió que Alexander se asfixió con la leche del biberón con el que lo dejaron. Pero eso no explica lo que ocurrió después.Luego de que en el Hospital del Niño reanimaran al bebé y le cambiaran la ropa, lo enviaron al Hospital Juan XXIII. Fue recién allí donde, al quitarle un pañal nuevo, notaron un montón de sangre que salía su región anal.El bebé murió alrededor de las 18:45. La hipótesis: una violación.Pero J. F. dice que no hubo violación porque las lesiones hubieran sido peores. Él cree que lo lastimaron en el Hospital del Niño, tal vez al colocarle un termómetro vía rectal o alguna sonda.El 16 de diciembre J. F. estaba frente a cuatro fiscales, casi una decena de querellantes y él solo con un abogado que quería ir a buscar refuerzos. En su contra se argumentó que con 34 años y soltero seguro era pedófilo, que violó a Alexander en los minutos que Pahe fue a buscar los biberones y que se mostró sospechosamente inquieto por conocer lo que se sabía del estado clínico del bebé antes de su muerte.Al día siguiente pasó la noche en una celda de La Grulla. Por tres meses durmió sobre una venesta encima de una letrina en desuso. La cama, un bloque de cemento, la ocupaba otro reo sólo por las noches.Solamente lo sacaban 30 minutos algunas noches para ir al baño. «Fueron tres meses sin ver el sol, sin radio ni TV”, recuerda.Después de 90 días en completa reclusión lo dejaron salir «al patio”, un angosto pasillo al que llega el sol una hora al día. Estuvo entre un descuartizador, un asesino en serie de taxistas y reos castigados porque se convirtieron en sicarios dentro de la cárcel, a 10 bolivianos la puñalada.Los internos se enteraron de que era médico y lo buscaron para quejarse de sus dolencias. J. F. los atendía y les regalaba medicinas que se hacía traer desde su casa.Se propagó la noticia de la presencia del médico y lo trasladaron a Población, el lugar donde está el grueso de los encarcelados; pero su cambio duró sólo unas horas.»Estaba en sanidad y un policía me dijo que agarre mis cosas, que llamaron desde la Fiscalía y el Ministerio de Gobierno para que me lleven donde estaba al principio”, cuenta.En agosto, los reclusos de Posta consiguieron por medio de una carta al director del penal que J. F. fuera trasladado a su sección. El pedido fue aceptado y los reos entregaron el cuartito de venesta a cambio de que el médico los atendiera en cualquier momento.Si bien continúa ejerciendo su profesión aun privado de su libertad, lamenta que no consiga ni un peso. Dice que todo lo hace gratis, y aunque adentro no le falta nada, afuera a sus padres se les va el dinero en los trámites legales.Sentado junto a su madre, quien llegó para visitarlo, responde con rodeos cuando se le pregunta cómo ve su futuro.»Tengo la esperanza de que se llegará a la verdad; aunque ahora no confío en la justicia. Los fiscales no admiten que cometieron errores y sólo me señalan como el culpable. Cada cosa tiene su tiempo. Tengo fe en que la verdad saldrá a la luz”, es lo que espera.»No me dejaré enterrar. Hasta el último me voy a defender. Si acá no me hacen justicia, buscaré afuera. Yo estudio para salvar vidas, no para matar”.Frase del médico J. F.Otro acusado acepta que es culpable y va a juicio abreviadoOtro implicado en la violación y muerte de Alexander se reconoció culpable y solicitó ir a un juicio abreviado. El médico J. D., que atendió al bebé en el Hospital del Niño, aceptó el delito de homicidio culposo.La Fiscalía dio el visto bueno al pedido y remitió el requerimiento al Tribunal Décimo de Sentencia, para que señale fecha y hora de la audiencia en la que el médico puede recibir hasta cinco años de cárcel.J. D. es el tercero de los implicados en ir a juicio abreviado. Lo antecedieron Madelen Pahe (cuidadora de Alexander) y Naty Choquetarqui (estudiante que recibió al bebé en el Hospital del Niño). La primera fue sentenciada a cinco años por homicidio culposo y la segunda a dos años por encubrimiento.Con ello se refuerza la hipótesis de la Fiscalía: hubo un hecho violación en el Virgen de Fátima que se encubrió en el Hospital del Niño. Aunque el principal sospechoso, J. F., cree que esto se debe a la presión de los fiscales.Los únicos que van a juicio oral el 10 de diciembre son: J. F., la doctora S. M. y la enfermera L. R.