¿Se esconderá el sol a los populistas?

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Roberto Méndez

“Sí se puede”, fue el grito que sonó fuerte en la Argentina, antes y después del triunfo del candidato presidencial Mauricio Macri, en un hecho que es marcado por los analistas como el principio del fin de los gobiernos populistas.

Su ajustada victoria, con el 51,42% de los votos, pone fin a 12 años de gobiernos kircheristas, primero con Néstor Kirchner -2003 a 2007- y después con su esposa, Cristina Fernández, ambos enmarcados en una ola de Socialismo Siglo XXI que venteó fuerte en América Latina y que aún sacude Bolivia.

Aunque no todo será color de rosa, pues a partir de este 10 de diciembre, Macri,  exjefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, tendrá un Congreso en contra, manejado por el kichnerismo y en el que deberá mostrar un buen juego de cintura.

Pero ha ganado con un cambio de discurso, hablando sin tapujos en contra de las nacionalizaciones de empresas estatales, como es el caso de Aerolíneas Argentinas y la energética YPF, por haber sido botín político y nidos de corrupción.

“Queremos tener buenas relaciones con todos los países” de América Latina, dijo Macri en su discurso ganador. Y es que con la victoria del candidato del partido Cambiemos, puede cambiar también el paisaje político en América Latina.

Si Cristina Fernández era una firme defensora de su par venezolano, Nicolás Maduro, Macri dejó claro que luchará activamente en la región para liberar a Leopoldo López y otros políticos opositores presos en Venezuela.

Y  a pesar de haber advertido que “habrá conflictos en Argentina si gana Macri”, el presidente boliviano Evo Morales ha anunciado, según sus voceros, que asistirá a la posesión en Buenos Aires. Y no es para menos pues tenemos un contrato de gas con ese país.

Pero, la victoria de Macri ha desencadenado una serie de artículos que hablan del fin de la llamada ‘marea rosa’, como describe el periódico norteamericano, The Wall Steet Journal, a los gobiernos populistas que después de 15 años empiezan a perder poder.

En el caso venezolano, el diario dice que “se espera que el 6 de diciembre los venezolanos asesten un golpe en las urnas al presidente Nicolás Maduro, el heredero del líder populista Hugo Chávez, en las elecciones legislativas de mitad de período”. Según los sondeos que rescata WSJ, “la oposición ganaría por al menos 20 puntos porcentuales”. Si esto sucede, es posible que obtenga el control de la Asamblea Nacional.

El análisis también hace foco en la crisis que atraviesa “la izquierdista Dilma Rousseff, exguerrillera que pertenece al Partido de los Trabajadores” en Brasil. Subraya su bajo índice de aprobación, menor al 10%, sumado de la peor crisis económica en 25 años y los escándalos de corrupción de la petrolera estatal Petrobras.

“Lo que pasó en Argentina fue el primer cambio en América Latina, dijo Maílson da Nóbrega, exministro de Hacienda de Brasil “Puede ser el comienzo de una caída en los gobiernos populistas. Creo que el próximo debe ser Venezuela… Y creo que Brasil hará lo mismo en 2018”, vaticinó.

En Ecuador, el presidente Rafael Correa, que lleva 7 años en el poder, ha dicho que no irá a la reelección en el 2017, ‘por motivos políticos’, u “olfato”, dicen los analistas, saliendo al paso de las declaraciones de su par boliviano, Evo Morales, que así lo había afirmado después de sostener un encuentro con éste y a pesar que la reelección indefinida ya había sido aprobada en la Asamblea Nacional.

Mientras tanto en Bolivia,  Morales, el más firme de todos, irá a un referéndum por su repostulación para el periodo 2020-2025 y el Vicepresidente ha apelado a decir en una comunidad rural de La Paz, que “si no dan su apoyo al presidente Evo Morales “regresarán los vendepatria, quitarán todo a las wawas, el sol se esconderá y la luna se escapará”, según la agencia de noticias ANF.

La pregunta es si a partir del 21 de febrero del 2016, el sol seguirá alumbrando para el populismo o continuará apostando por el cambio del proceso de cambio. Las urnas y la historia tienen las respuestas.

El Día – Santa Cruz

 

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