Cuestionamientos sin razón


BolivarJosé Luis Bolívar Aparicio*Muy rara vez le presto atención a los textos que escribe la señora María Galindo, puesto que no comparto con ella absolutamente nada, sus esquemas de radicalismo, adicción al caos y a la anarquía hacen que respete sus posturas pero no las comparta. Y aunque admito que alguna vez haciendo zapping por mi radio (quien me conozca sabe que vivo eternamente pegado a ella) me tropecé con su programa Barricada y más por el morbo que por las ganas de escucharla, me quedé colgado atendiendo cómo destroza a quien fuese su invitado o invitada sin dejarle margen alguno para la respuesta e imponiendo siempre su postura, cualquiera fuese ésta, a la moda de Zapata, si no gana, por lo menos empata.Sin embargo el otro día, a sugerencia de una colega de trabajo fui a leer su opinión sobre el proyecto de una dama que goza de mi simpatía y ello atrajo nuevamente mi atención, de manera que le di una mirada su columna de principio a fin.Como era de esperarse, me hallé con una observación muy ácida sobre el programa «Yo Soy Mi Primer Amor», que lleva adelante la esposa del burgomaestre paceño, no sólo en la sede de Gobierno sino en varias capitales del país y que por lo que pude ver el día domingo pasado, tiene mucho éxito y acogida entre las interesadas y beneficiadas con su idea.La sin par activista hacía un análisis basado en dos columnas principales, la primera es que su pasado como reina de comparsa y luego como modelo de una empresa «cosificadora y humilladora» de la mujer, no le permiten tener las condiciones morales, menos las intelectuales para llevar a cabo semejante empresa. Y aunque ha reconocido que muchas mujeres que han atravesado por estos universos donde se califica y se valora la belleza del cuerpo por encima de otros aspectos del ser humano, posteriormente han reflexionado, recapacitado y luego se han revelado contra todos estos elementos de supresión de la mujer, incluso llegando a denunciar abusos y delitos como prostitución o explotación. Pero lo que no le permite a Maricruz Ribera pertenecer a este grupo de desertoras de la frivolidad, es que a diferencia de las otras, la cuestionada jamás se ha pronunciado sobre su pasado como modelo y mucho menos en contra de las empresas y concursos opresores del «sexo débil».La segunda columna de su fuerte reproche, tiene una base tremendamente deleznable, puesto que la hace nuevamente fundamentada en una característica que no tiene razón alguna de ser. Ya en una oportunidad clavó sus dardos sobre una ciudadana española a la que destrozó en su programa radial, descalificando y estigmatizando su trabajo realizado con mujeres bolivianas, simplemente porque su condición de blanca, rubia, linda y de buen cuerpo, no le permitían hacer carne de la realidad de mujeres morenas, bajitas, de silueta descuidada y que no califican en los estándares universales de belleza, como si realmente, la apariencia física obligatoriamente condicionaría la capacidad intelectual, situación que sabemos por demás no tiene relación con la verdad.Con Maricruz Ribera sucedió exactamente lo mismo, primero atacando sus características biológicas (nunca hace mención de sus dotes o carencias intelectuales) y luego califica sus intenciones en base a su pasado y presente, como si para ella las cosas hubieran sucedido de la noche a la mañana, con todo fríamente calculado y no como parte natural de un proceso de vida y una carrera profesional.Si es que algo conozco a María Galindo y sabiendo que se opone hasta al sol que sale por la mañana, no le habría dado mucha importancia, sin embargo, lo que me llamó realmente la atención fue su sentencia, sobre la verdadera razón por la cual esta nueva activista, se puso como meta el que las chicas adolescentes de Bolivia crean en su primer amor.Según la líder de las Mujeres Creando, proyectarse políticamente desde el trono de «Primera Dama Edil» hasta el cetro de la «Primera Dama de la Nación», es un proceso, sobre todo de popularidad, por lo que Ribera ha entendido que la mejor forma de ayudar a su esposo, es a través de un proyecto donde pueda emerger su figura a través de un movimiento que toque los sentimientos de las personas, de manera que pueda llegar a convertirse en una Evita Perón criolla y no le cueste ascender en los estamentos sociales y políticos de Bolivia, con gran rédito político y personal para ella y su esposo.Lo que me indignó mientras leía estas sentencias es que cuando alguien quiere hacer algo en el país, a favor de quien sea, siempre le vemos el pero y lo malo, y además automáticamente las razones políticas del atrevido (a).Tengo entendido que el programa «Yo Soy Mi Primer Amor» busca fomentar la autoestima en las adolescentes, y mostrarles su verdadero valor. Que sepan que ellas son dueñas de su cuerpo y sus sentimientos, libres para emitir cualquier idea, y que nada ni nadie justifica que las abusen ni les hagan daño. Procura que no sean víctimas del maltrato, abuso o martirio al que son sometidas tantas bolivianas todos los días, llenando de malas noticias los diarios y los titulares de la tele.Mirarle el pelo en la sopa a una idea de ese tipo me parece un verdadero despropósito. Pero lo que más me molesta, es que seguramente si la señora esposa del Alcalde hubiera decidido asumir el rol de ama de casa de perfil bajo y esconderse en su hogar, la primera en echar un grito al cielo hubiera sido doña María Galindo o alguien parecido, arguyendo que es un desperdicio que una mujer preparada intelectualmente y con la influencia que le otorga el cargo de su esposo, debería estar trabajando por las niñas y mujeres de La Paz, víctimas de la violencia cotidiana o doméstica en lugar de estar en casa encerrada, manteniendo el estereotipo de Barbie hueca y satisfaciendo el ego de su machista esposo que la usa solo de adorno.Y es que en Bolivia es muy difícil darle gusto a todos, siempre buscamos algo que criticar, no está bien que no podamos otorgar al menos el beneficio de la duda, esperando sobre todo los resultados, que al final en todo, son los que mandan.Siempre repito que la clave para una verdadera vida feliz está en la educación. Esa es la herramienta maravillosa capaz de resolver todos los problemas del ser humano, y «Yo Soy Mi Primer Amor» se proyecta como un ambiente donde lo que van a abundar son elementos de información, armas para que todas las niñas y jóvenes de nuestro país no caigan en las manos de un abusivo, que crea que por ser más fuerte físicamente puede disponer de sus derechos y existencia como quiera.Yo no conozco las intenciones políticas o sociales de la señora Ribera, y deseo de corazón que sean las mejores, pero así no lo fueran, igual saludo y felicito su iniciativa y le deseo el mayor de los éxitos a ella, a sus colaboradores y desde luego a las beneficiadas.*Es paceño, stronguista y liberal