Un desastre anunciado en La Paz: Filtraciones de lixiviados, contaminación del aire y un deslizamiento menor fueron las señales de un colapso inminente del relleno sanitario de Alpacoma. Los vecinos del sector dieron las alertas hace cuatro años, cuando pidieron el cierre planificado del botadero.
Filtraciones y contaminación alertaron del colapso de Alpacoma hace 4 años

Filtraciones de lixiviados, contaminación del aire y un deslizamiento menor fueron las señales de un colapso inminente del relleno sanitario de Alpacoma. Los vecinos del sector dieron las alertas hace cuatro años, cuando pidieron el cierre planificado del botadero.
“Hace años que pedimos el cierre. Avisamos que había olores fuertes que bajaban hasta Mallasa, que se estaban filtrando aguas oscuras. Nadie nos hizo caso”, cuenta Mercedes Quispe, vendedora del mercado de Mallasilla.

Fotos: Leny Chuquimia / Página Siete
El martes 15 de enero, sus temores se hicieron realidad. Una de las celdas del relleno sanitario de Alpacoma colapsó causando un derrame de 850 mil metros cúbicos de basura que -hasta ese momento- estaba enterrada. Como la lava de un volcán, una masa negra y putrefacta se deslizó desde Alpacoma hasta casi llegar al cause del río Achocalla.
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Junto a la materia maloliente se liberaron miles de litros de aguas residuales (lixiviados) que hasta hoy son retenidos en la parte baja de la quebrada de Alpacoma. Allí, sin pausa, varios obreros y tractores refuerzan un dique que evite el desborde.
Mientras los trabajos continúan, Mercedes se esfuerza por cubrir su puesto de verduras. “Es mejor cuidarnos de la basura que se ha derramado”.
Un desastre anunciado

En el ingreso de la avenida que une Mallasilla con El Alto está el primer dique de contención de los lixiviados. El viento arrastra un olor putrefacto que parece atorarse en la garganta.
“Ya no se siente mucho o tal vez ya nos hemos acostumbrado”, dice Rosa. Camina junto a sus nietos por el borde del río Achocalla para ver los trabajos municipales. “El año o anteaño pasado ya hubo otro problema”, recuerda.
Hace cuatro años, la urbanización Sequoia fue la primera en alertar sobre la emanación excesiva de malos olores en el relleno. No pasó mucho tiempo para que los vecinos encontraran una filtración de “aguas negras”.
“No eran unos cuantos vecinos, el problema era en Sequoia y en Mallasilla”, asegura Sergio Pastén, activista por el medioambiente y vecino de Mallasilla. “Eran tantos los reclamos que en 2017 decidimos conformar una Plataforma de Medioambiente Macrodistrital para investigar sobre el funcionamiento del relleno sanitario y ver qué estaba pasando”, añade.

Desde la primera alerta allá por 2014, hasta que lograron una audiencia con el alcalde Luis Revilla -en agosto de 2017- los dirigentes vecinales de ocho barrios afectados gestionaron decenas de reuniones con autoridades ediles. Plantearon el problema en las audiencias macrodistritales y solicitaron audiencias a concejales municipales. No siempre obtuvieron respuestas positivas.
Necesitaban estar seguros de sus reclamos por lo que encargaron una prueba de laboratorio del agua de la parte baja del relleno. Los resultados confirmaron que los lixiviados se estaban filtrando y posiblemente había una fisura.
En 2017 el panorama empeoró. Hubo olores muy fuertes y los vecinos fueron informados del colapso en una de las celdas. “En una audiencia se le pidió al Alcalde el cierre planificado del relleno, algo que podía tardar hasta dos años. Eso está en un voto resolutivo que figura en el Sitram”, dice Pastén.
Alcaldía: Trabaja una comisión
La secretaria de Gestión Ambiental de la Alcaldía de La Paz, Mariana Daza, informó que para atender las quejas de los vecinos sobre los malos olores del relleno sanitario se conformó una comisión “que funcionó”. Ésta estaba integrada por los presidentes de las siete juntas vecinales del distrito 20 (Mallasa), la subalcaldía de Mallasa, Siremu y su secretaría municipal.
“Se ha explicado un método de trabajo en el cual el GAMLP proponía hacer el monitoreo y esta comisión solicitó el criterio de un tercero, en este caso la Universidad Mayor de San Andrés, que apoyó a través de la facultad de Ingeniería afinando la metodología y definiendo criterios adicionales para el monitoreo”, sostuvo.
Confirmó que hace dos años los vecinos piden el cierre del relleno. “Les hemos explicado que no se puede cerrar de un día para el otro porque no hay otro lugar donde depositar los residuos y que íbamos a trabajar este tiempo en una solución definitiva. Por eso nos pusimos a trabajar el año pasado con el Ministerio de Planificación para el tema de la planta de tratamiento”, dijo. Daza aseguró que todas las acciones de la Alcaldía están documentadas.
La primera alerta fue en 2004

“Alpacoma está sobre una falla geológica activa que viene desde el altiplano hasta el río Choqueyapu. Además, el terreno es de arcilla, en época de lluvias aumenta su volumen hasta tres veces y luego vuelve a su estado natural causando fisuras y grietas. Prevenimos sobre el problema en 2004 pero no hubo respuesta de la Alcaldía”, afirma el arquitecto Milton Paz Ballivián.
Cuando la comuna trasladó el relleno sanitario de Mallasa a Alpacoma, el terreno era una ladera vacía disputada por La Paz, El Alto y Achocalla. En los alrededores no habían más que algunas ladrilleras que usaban la arcilla de los cerros como materia prima.
El panorama ha cambiado. En todo el perímetro, fruto de los loteamientos, han crecido asentamientos urbanos sin planimetrías. En el ingreso por Llojeta las ladrilleras han aumentado en número y sus obreros trabajan entre la basura y el mal olor.
Las habitaciones pegadas a los cerros permanecen cerradas con candado. Parecen deshabitadas pero la instalación de postes de luz y líneas de gas muestran que son usadas como viviendas.
“Al principio no se sentía mucho el olor, los últimos años fue aumentando. Algo no debió estar bien por eso ha colapsado”, conjetura Antonia, vecina de Llojeta.
Expertos: La solución es tratar la basura
Ante el cierre del relleno sanitario de Alpacoma, el tratamiento de la basura es la alternativa para solucionar el problema de los residuos sólidos. Los expertos aseguran que en La Paz no hay un espacio adecuado para emplazar un nuevo botadero municipal.
“Alpacoma no era apto para un relleno sanitario, el problema es que ningún lugar de La Paz lo es. Es un problema estructural de nuestra topografía. Acá la alternativa y solución es dar el siguiente paso a la industrialización; es decir, al reciclado de la basura”, afirmó el docente e investigador de la UMSA, Roger Carvajal.
Explicó que la urbe paceña es un valle de erosión. Sus terrenos contienen una gran variedad de arcilla en constante desgaste. Esto hace que no haya la posibilidad de tener un terreno plano y apto para un relleno cercano. “Va a tener que ser un lugar muy lejano”, manifestó.

El arquitecto Milton Paz Ballivián señala que el altiplano es la mejor opción. “Este tipo de estructuras sanitarias deben ser emplazadas en lugares altos. Por ejemplo, podrían estar en la cima de alguna montaña donde se trabaje con diques de contención, técnicas usadas en la minería”.
Carvajal señaló que es necesario un par de años para proceder al cierre del relleno y empezar una nueva etapa de tratamiento de los residuos. “En ese tiempo hay que construir un relleno provisional que esté cerca del actual. Durante ese tiempo se debe trabajar en la contratación de empresas de reciclaje, un aspecto que tampoco es de la noche a la mañana y tampoco para 60 días (plazo que dio el Ministerio de Medio Ambiente)”, manifestó.
Indicó que en América Latina hay experiencias positivas sobre el reciclaje e industrialización de la basura. Este proyecto debe ser serio, programado y proyectado para unos 40 años.
“Los rellenos son un método muy antiguo a nivel mundial. Y si otros países han podido hacer el cambio nosotros también”, dijo.
Página Siete / Leny Chuquimia / La Paz